“Siento que Rubén Darío con el tiempo en vez de mermar va a subir”, expresó el poeta costarricense Juan Carlos Olivas, previo al recital de su libro El señor Pound, que brindó en el Salón de los Cristales del Teatro Nacional Rubén Darío.
En su valoración, Carlos Olivas, ganador del Premio Internacional Rubén Darío 2013 por este libro, añadió que “los hispanohablantes tienen una noción grande de lo que es Rubén Darío, pero no se imaginan cómo lo viven aquí los nicaragüenses, es increíble”.
“Y eso es algo que no debe olvidarse”, resaltó el costarricense, porque es algo digno; luego agregó que “un país que muestra respeto por su cultura es un país que avanza y que tiene espíritu”.
Asimismo Carlos Olivas anunció que para marzo saldrá una segunda edición de su libro, en Costa Rica, y estará a cargo de la editorial de la Universidad Estatal a Distancia (UNED).
Otros de los poetas participantes en este recital fue el panameño Javier Alvarado, también Premio Internacional Rubén Darío 2011, por su libro El mar que me habita, texto que tiene que alude al mar, la familia e historia de Panamá.
Tanto Carlos Olivas como Alvarado estuvieron la semana pasada en el XIII Simposio Internacional Rubén Darío, celebrado en León con la presencia de escritores de Latinoamérica, México, y Estados Unidos.
En una de las actividades del Simposio realizadas en el Museo Archivo Rubén Darío, Luis Morales Alonso, director del Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), realizó el acto oficial de entrega de los libros.
El tiraje fue de 500 ejemplares, 150 para los escritores y el resto para el público y la biblioteca Rubén Darío, dijo Emilio Zambrana, coordinador del Departamento de Literatura del INC.
VITALIDAD LÍRICA
“Rubén Darío, para todo poeta centroamericano es un punto de partida obligatorio, es el padre de la poesía latinoamericana, y para mí es un logro en mi carrera de escritor haber obtenido el premio con su nombre”, resaltó el poeta panameño Javier Alvarado.
Y como escritor centroamericano, agregó Alvarado, le regocijaba ver a los nicaragüenses, niños, jóvenes y ancianos, mantener vivo a su poeta al recitar sus versos y asombrar al mundo por su vitalidad lírica.
En relación con su libro, El mar que me habita, sentirse complacido con la edición ilustrada en portada con un paisaje del Caribe nicaragüense, del pintor Augusto Silva. Y espera sacar una segunda edición en Panamá.
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