Motivación: Un estado consciente

La motivación no es un estado permanente y por ende no se puede confiar en que la posee, pues esta se construye consciente y permanentemente tras el objetivo que deseamos alcanzar.

La motivación no es un estado permanente y por ende no se puede confiar en que la posee, pues esta se construye consciente y permanentemente tras el objetivo que deseamos alcanzar.

No todas las personas de éxito tuvieron un estado inalterable, de un constante estado de motivación que los sostuviera hasta haber concluido sus proyectos.

El ser humano así como padece de hambre y sueño, también de desánimos y en medio del furor de su tarea a conseguir sufre la frustración, de la cual sabe que no tiene que rendirse.

Asimismo, padece de desilusiones antes de lograr lo que persigue.

Es ahí donde se construyen las ideas, los pensamientos, pero también desaparecen y se agotan, es por eso que hay que estar alerta para no morir.

Cuando las personas no alcanzan sus metas es porque no creen en sí o piensan que si fracasaron en el intento ahí caduca.

Estar motivados es luchar con todos estos estados emocionales y bloqueos que se aparecen como interruptores para entrar al desaliento.

La motivación es estar alertos. Es conseguir con tenacidad, con ahínco, sin descanso, con la mira puesta en la visión ya hecha y retomarla para no desmayar, aunque muchos quedan en el intento por no erguirse y seguir en la búsqueda de sus sueños.

Decía Aristóteles, filósofo griego: “Debes tener un definitivo y claro objetivo, tener los recursos necesarios y enfocar todos tus recursos para el logro de tus metas”.

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