Las vacaciones de fin de año me permitieron compartir con mis hijos. Por tanto, las películas de dibujos animados jugaron un papel muy importante en nuestras vacaciones. Entre playa y playa veíamos una película que nos satisficiera a todos. Nada mejor para estimular el apetito que ver la película Ratatouille , una animación por ordenador producida por Pixar y Animation Studios, sobre una rata con verdadero arte para la alta cocina francesa.
Hasta aquí un fin de año normal, pero la reflexión y el cuestionamiento político no cesaron. Más bien las reflexiones del crítico de cocina Anton Ego en Ratatouille sobre los nuevos talentos estimularon mi reflexión sobre los problemas a enfrentar por la oposición política en 2015. Mis mayores preocupaciones este fin de año fueron las posibilidades de la oposición de crear y potenciar un liderazgo que permita plantearle un desafío real a Ortega en 2016.
Dice en su monólogo-reseña Anton Ego sobre los riesgos de apoyar a los nuevos talentos de la buena cocina, al igual que de la buena política, que “ en ocasiones el crítico sí se arriesga cada vez que descubre y defiende algo nuevo (Porque) el mundo suele ser cruel con el nuevo talento, las nuevas creaciones lo nuevo, necesita amigos”. En otras palabras, debemos arriesgarnos con las nuevas expresiones políticas que nos permitan salir de esta premodernidad política que nos impide el desarrollo y la modernidad política.
Finalmente, afirma el crítico: “No cualquiera puede convertirse en un gran artista, pero un gran artista puede provenir de cualquier lado”. En este país cualquiera se puede convertir en político, en un creador de ilusiones, un embaucador, un manipulador de esperanzas. Sin embargo, de lo que nos habla Anton Ego es de cómo identificar al verdadero artista, en este caso al artista político. Aquel creador que posee la pasión, el valor, la tozudez y la convicción de que este país debe cambiar su historia. Aún no sabemos quién o quiénes son. Su origen no importa, pueden provenir de cualquier lado. ¿Qué determinará si es un artista o no? Tener la capacidad de superar las pruebas que la misma realidad política le demande. Solo aquellos que dispongan de la inspiración y del método adecuado podrán superar las pruebas. Los demás permanecerán esperando el momento ideal para iniciar la lucha.
Dos propuestas extraigo yo para la oposición nicaragüense de la reseña de Anton Ego: 1) necesitamos valor y sabiduría para reconocer los nuevos planteamientos políticos y asumir el riesgo de apoyarlos; 2) hay que partir de la tesis de que este nuevo liderazgo puede surgir de cualquier lado, independientemente de su filiación política, clase social o estrategia de lucha.
Entonces ¿Cuáles son las características que deben tener los nuevos liderazgos o las nuevas propuestas? Creo que a nivel subjetivo deben tocarnos en lo profundo de nuestra conciencia y sacarnos de nuestra indiferencia ante los fracasos económicos y políticos del siglo anterior. Como dice Anton Ego, lo nuevo debe provenir de “una fuente singular e inesperada” que “desafíe nuestros prejuicios” sobre la propuesta y acción política y que haga que la realidad aparezca desbordando las fantasías de cualquier propuesta política. En otras palabras, que la realidad camine por donde deba caminar y que la practicidad y los valores sean su guía.
La política práctica es un arte no una ciencia. Los metalenguajes de la política son para los académicos, pero la inspiración vital y el optimismo para encarnar una causa no provienen del raciocinio sino de la pasión desenfrenada, prudente y responsable de adhesión a una causa que impregne a las mayorías. En este caso, la causa suprema es retornar al país a la senda democrática e institucional, pero teniendo como norte la justicia y un nuevo contrato social que nos cobije, sino a todos, al menos a la mayoría.
Definitivamente, los dulces besos de mis hijos, viendo Ratatouille , me enternecieron tanto que me hicieron reflexionar sobre su futuro y el nuestro. Quién dice que los dibujos animados no hablan de cosas serias.
El autor es politólogo
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