En un inicio se generaron enormes expectativas en torno al empleo que sería generado por la construcción del Canal. Se llegó a mencionar la generación de un millón de empleos directos e indirectos. Posteriormente se estableció que la creación directa de empleos sería de 50,000.
El recién publicado documento de HKND, que describe el Proyecto del Canal, estima que durante la fase de construcción del Canal se ocuparía anualmente a 25,000 trabajadores nicaragüenses de la construcción.
Esta generación de empleo, correspondiente a los años de construcción del Canal, apenas representaría aproximadamente un 0.6 por ciento del empleo total anual proyectado para ese periodo, asumiendo que el empleo total crece a una tasa del seis por ciento promedio anual.
Se ha dicho que, al menos, estos empleos generarían puestos de trabajo que de otra manera no estarían disponibles. Pero ello equivale a suponer que sin el Canal no habría demanda para estos trabajadores. Es decir, se supone que la economía nicaragüense, sin el Canal, no podría generar una cantidad de empleos que a duras penas representaría el 0.6 por ciento de la creación de empleo total proyectada para los próximos cinco años.
Sin embargo, la economía nicaragüense sin el Canal ha venido generando un incremento en el empleo formal a una tasa del siete por ciento promedio anual, por lo cual no existe razón para suponer que, sin esta obra, no sería posible generar estos 25,000 empleos formales, aun asumiendo que dicha tasa se desacelerase al seis por ciento en los próximos cinco años.
Pero sobre todo, se supone que los 22,000 obreros de la construcción, sin el Canal, permanecerían desempleados, es decir, que en los próximos cinco años cesaría por completo la inversión residencial, en estructuras y en infraestructuras en que normalmente se emplean esos obreros.
En realidad, más que generar nuevos puestos de trabajo, la construcción del Canal absorbería principalmente a los obreros de la construcción de alguna experiencia que han venido siendo empleados en estos otros proyectos de la construcción, creando cuellos de botella en la oferta de este tipo de trabajadores a corto plazo.
Sobre las expectativas del efecto multiplicador sobre el empleo informal, en términos de comiderías, comercio informal y hospedajes, el documento de HKND también ha permitido redimensionar dichas expectativas. Según se desprende de este documento, no habría mucha demanda adicional de comercio informal, hospedajes o comiderías, porque la mayoría absoluta de los trabajadores vivirían encerrados en “campamentos de trabajo”, en donde les serían proporcionadas todas las comidas, y en los cuales estaría totalmente prohibido el comercio informal. En la fase de operación, el documento estima que el Canal pasaría de generar 2,700 empleos en 2020 a quizá unos 12,700 empleos en 2050, dependiendo del tráfico de buques por el Canal. La mayor parte del empleo que se crearía en esa fase dependería de los denominados subproyectos, que eventualmente llegarían a generar hasta cinco por ciento del empleo total en el país.
Como se sabe, la productividad media de la economía —de la cual depende crucialmente el ingreso per cápita del país— es un promedio ponderado, siendo el factor de ponderación el peso de cada sector de la actividad económica en el empleo.
Mientras el grueso del empleo sea generado por actividades de muy baja productividad, ninguna obra que genere alrededor del cinco por ciento del empleo total, mientras el grueso del empleo sigue siendo generado por actividades de muy baja productividad, sacará al país de la pobreza.
A contrario sensu, mientras porcentajes cada vez mayores del empleo no sean generados por actividades de creciente productividad, la productividad promedio no crecerá para poder impulsar las tasas de crecimiento del PIB per cápita necesarias para arribar a la fase de envejecimiento pleno de la población en mejores condiciones. Ningún enclave que genere porcentajes muy reducidos del empleo podrá modificar eso.
*Economista
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