Francia anunció este lunes el despliegue de 10,000 militares para proteger sus «lugares sensibles» luego de los atentados islamistas que dejaron 17 muertos la semana pasada y tras asegurar que hay 1.400 aspirantes a la yihad en su territorio.
Al día siguiente de las manifestaciones contra los atentados sacaron a la calle casi cuatro millones de franceses, el ministro de Defensa Jean-Yves Le Drian anunció las medidas tras una reunión de crisis con el presidente François Hollande, en momentos en que Francia busca evitar nuevos ataques extremistas.
Según el primer ministro Manuel Valls, se estima que hay unos 1.400 yihadistas franceses o residentes en Francia candidatos potenciales o que ya se sumaron a la yihad en Siria o Irak.
«Hay 1.400 individuos concernidos por las partidas al yihad para el terrorismo, en Siria y en Irak», dijo Valls al canal BFMTV. «Y eso representa un gran aumento: había una treintena cuando me nombraron ministro del Interior (a mediados de 2012), y 1.400 actualmente», insistió.
En respuesta a esta situación alarmante que parece desbordar las capacidades de los servicios de inteligencia, el ministro de Defensa anunció el lunes una «verdadera operación interior» con militares y destacó que «es la primera vez que hay una movilización de tal amplitud en nuestro territorio».
«Hemos decidido, junto al jefe del Estado mayor de las Fuerzas Armadas (general Pierre de Villiers), movilizar a 10.000 hombres para la protección de puntos sensibles en todo el territorio a partir de mañana», martes, agregó.
Cerca de 5.000 policías y gendarmes ya fueron movilizados el lunes para proteger las 717 escuelas y los lugares de culto judíos de Francia tras los atentados.
Netanyahu visita tienda kósher

El domingo, para expurgar con lágrimas y sonrisas una semana de loca violencia, una marea humana manifestó en provincia y en las calles de un París en estado de sitio, desfilando junto a Hollande y medio centenar de dirigentes extranjeros. La marcha estaba concebida inicialmente como un homenaje a las víctimas de los tres yihadistas proclamados, entre ellos los irreverentes dibujantes del semanario Charlie Hebdo masacrados el miércoles, una joven agente municipal y cuatro judíos asesinados el viernes en el supermercado.
Pero acabó siendo algo inédito por su dimensión planetaria y por la imagen asombrosa de dirigentes extranjeros desfilando del brazo unos cientos de metros: François Hollande rodeado por el presidente maliense Ibrahim Boubacar Keita y la canciller alemana Angela Merkel, el presidente palestino Mahmud Abas a unos metros del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, el británico David Cameron, el rey de Jordania, el italiano Matteo Renzi, el español Mariano Rajoy.
El lunes, Netanyahu permaneció en París para visitar el supermercado kósher donde fueron asesinados los cuatro judíos. Sus restos serán inhumados en Israel en una ceremonia prevista el martes en el Monte de los Olivos de Jerusalén.
¿Patriot Act a la francesa?
Mientras los manifestantes se congregaban en las calles de París, los ministros europeos y estadounidense del Interior abogaron el domingo por reforzar los controles de movimientos en las fronteras externas de la Unión Europea. Una cumbre para combatir el extremismo se celebrará el 18 de febrero en Estados Unidos. En Francia comenzaron a elevarse voces sobre los riesgos de que la unanimidad de la repulsa a los atentados conduzca a restricciones a las libertades individuales como sucedió en Estados Unidos tras los atentados de 2001 contra las Torres Gemelas y el Pentágono.
«La tentación de un Patriot Act a la francesa» titulaba este lunes en un artículo de primera plana el diario Le Monde.
En Estados Unidos, esa ley «patriota» consagró el concepto de «enemigos combatientes ilegales» –que no se benefician ni con las garantías del derecho penal ni con con las de los prisioneros de guerra– y que condujeron a la hoy cuestionada y difícil de desmantelar cárcel de Guatánamo. «No hay nada peor para el derecho que estos momentos de intensa unanimidad, que esta ola de emoción que sumerge la razón», advierte el vespertino francés, que días atrás había calificado en su portada al ataque contra el semanario Charlie Hebdo como «El 11 de septiembre francés».
Humorista investigado
Por su parte, la investigación avanzaba respecto a Amedy Coulibaly, el yihadista autor de la toma de rehenes en el supermercado judío, del asesinato de una policía en Montrouge, municipio colindante con el sur de París, Coulibaly y también sospechoso de herir de gravedad a tiros a un hombre que practicaba el jogging días atrás.
Antes de morir el viernes a tiros de los comandos franceses, los hermanos Cherif y Said Kouachi, responsables de la matanza en Charlie Hebdo que dejó 12 muertos, afirmaron que actuaron en nombre de Al Qaida mientras que Amedy Coulibaly se refirió al grupo Estado Islámico (EI). No obstante, Washington estimó que no se disponía de «informaciones creíbles» para afirmar que Al Qaida o EI estaban detrás de los atentados.
Manuel Valls dijo el lunes que hubo «70 franceses o residentes en Francia que murieron en Siria y en Irak en filas terroristas». Según el ministro, los hermanos Kouachi probablemente formaron parte de los que viajaron al exterior «para recibir formación de muerte y terror», mientras que según el ministro, Coulibaly «nunca salió y no estaba en los radares de los servicios de inteligencia». En clara señal de que no tolerará deslices en materia de lucha contra el antisemitismo, la justicia francesa anunció el lunes una investigación por apología del terrorismo contra el polémico humorista Dieudonné, condenado varias veces por antisemitismo, que el domingo escribió en su cuenta de Facebook: «Me siento Charlie Coulibaly».