El papa Francisco afronta desde hoy su visita de ocho días a Sri Lanka, donde los católicos son una minoría, y Filipinas, la nación católica más grande de Asia. Este es el séptimo viaje internacional de su pontificado, el más largo junto con el de Brasil en 2013, y seguramente el más agotador con varios traslados en avión y helicóptero. Este viaje, en el que por primera vez el papa pronunciará todos los discursos y homilías en inglés, volverá a marcar “la atención del papa por este gran continente” después de su viaje a Corea en agosto, como recordó ayer el portavoz del Vaticano, Federico Lombardi.
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