Los aficionados chinandeganos fueron los más fieles en la temporada regular y en los playoffs no podían faltar. LA PRENSA/ ROBERTO FONSECA

Fanáticos chinandeganos desbordados en el estadio

La ciudad de Chinandega parpadea como si estuvieran en medio de una tormenta de alegría, Wilton López se come una naranja mientras bromea en el dogout; “Tigrín”, la mascota del equipo occidental, dirige como un director de orquesta al público.

La ciudad de Chinandega parpadea como si estuvieran en medio de una tormenta de alegría, Wilton López se come una naranja mientras bromea en el dogout; “Tigrín”, la mascota del equipo occidental, dirige como un director de orquesta al público. Aquí empezó la fiesta, el zumbido de tempestad y clamor lo llevó el beisbol, este departamento no estaba muerto, palpitó en asistencia constante durante la temporada regular; sin embargo, aguardaba las semifinales para mostrar su verdadero “yo” y bailar la cumbia chinandegana.

El conteo registró siete mil personas en el Estadio Efraín Tijerino Masariego. Tickets agotados desde horas tempranas y el estado del clima en el coloso era de furor, entusiasmo desmedido, como si la gente  acompañara en cada instante a sus héroes locales, en apoyo a los jugadores que los hacen olvidar la escasez de trabajo con remuneración desmesurada.

EL SHOW DE “TIGRÍN”

Carlos García, mejor conocido como “Tigrín”, tiene 39 años y se convirtió en la figura en medio de la muchedumbre, presentó a su sobrino, Léster García, de 6 años, como el hijo rayado del conjunto. Todos querían una foto con él, pero llegaba el momento del lanzamiento de la primera bola, Juan Carlos Ramírez, el efímero bigleaguer de 26 años venerado como un dios en pasantía, se combinó en una mezcla generacional al enviar la pelota al guante del que fungió como receptor, Siuno Blandón, mientras Juan Oviedo (padre) se paraba en el cajón de bateo.

El tiempo se detenía, quizá cada aplauso, vibración corporal y gritos transformados en truenos “telepáticamente” se transportaban hacia el brazo del venezolano Paúl Estrada, el abridor que retaba a Wilton López, quien no necesitaba ni una plegaria para dominar a una alineación por debajo de su nivel.

Al final los fanáticos asistentes del espectáculo no movieron ni una ceja, mientras su memoria deambulaba por las geografías de los sueños de ver a su equipo campeón, desgarrando al Bóer con el rugido de un Tigre; sin embargo, este día sería una simple fortuna en Chinandega, donde las personas echarán humo con el calor de la derrota o se regocijarán por la caída del Indio.

Deportes Beisbol Nicaragua archivo

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COMENTARIOS

  1. Roberto
    Hace 11 años

    Hombre, los medios de comunicacion deberian de ser independientes o neutros, con el asunto de terner un Equipo de preferencia, pero aca en Nicaragua, casi todos los medios son Boeristas, a mi criterio, no es correcto, o que lo sean no importa, pero no deberian de dediquiarle todo un escrito o todo un espacio, al Boer, le pierden el sentido del Humor al Deporte, pero todos se van a quedar escribiendo maravillas del Boer, porque aqui el futuro campeon se llaman «TIGRES» les duela a quien le…

  2. Mario
    Hace 11 años

    Es una fanticada digna y sana se merece que el equipo le responda la mejor fanaticada de Nicaragua felicidades Tigres@, hagan feliz a este pueblo de chinandega QUE ADORA EL BASEBALL DE CALIDAD.

  3. sergio Molina
    Hace 11 años

    Los directivos de esta liga no encuentran como resucitar a un muerto que es el Boer, inventando refuerzos y cambios, si los equipos se hubiesen rifado tal a como estaban, al Boer se lo despachan en tres juegos al hilo y aún asi, no están salvos de que eso ocurra, por el bien del campeonato la final debe ser Gigantes y Tigres y por supuesto que los Gigantes Campeones.

  4. sergio Molina
    Hace 11 años

    Como siempre, cuando el Boer Pierde no hay alarde en la noticia,jajaja
    tendrán que ver una final ajena, aqui no hay mas que GIGANTES y Tigres.
    Les guste o no.

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