La ciudad de Chinandega parpadea como si estuvieran en medio de una tormenta de alegría, Wilton López se come una naranja mientras bromea en el dogout; “Tigrín”, la mascota del equipo occidental, dirige como un director de orquesta al público. Aquí empezó la fiesta, el zumbido de tempestad y clamor lo llevó el beisbol, este departamento no estaba muerto, palpitó en asistencia constante durante la temporada regular; sin embargo, aguardaba las semifinales para mostrar su verdadero “yo” y bailar la cumbia chinandegana.
El conteo registró siete mil personas en el Estadio Efraín Tijerino Masariego. Tickets agotados desde horas tempranas y el estado del clima en el coloso era de furor, entusiasmo desmedido, como si la gente acompañara en cada instante a sus héroes locales, en apoyo a los jugadores que los hacen olvidar la escasez de trabajo con remuneración desmesurada.
EL SHOW DE “TIGRÍN”
Carlos García, mejor conocido como “Tigrín”, tiene 39 años y se convirtió en la figura en medio de la muchedumbre, presentó a su sobrino, Léster García, de 6 años, como el hijo rayado del conjunto. Todos querían una foto con él, pero llegaba el momento del lanzamiento de la primera bola, Juan Carlos Ramírez, el efímero bigleaguer de 26 años venerado como un dios en pasantía, se combinó en una mezcla generacional al enviar la pelota al guante del que fungió como receptor, Siuno Blandón, mientras Juan Oviedo (padre) se paraba en el cajón de bateo.
El tiempo se detenía, quizá cada aplauso, vibración corporal y gritos transformados en truenos “telepáticamente” se transportaban hacia el brazo del venezolano Paúl Estrada, el abridor que retaba a Wilton López, quien no necesitaba ni una plegaria para dominar a una alineación por debajo de su nivel.
Al final los fanáticos asistentes del espectáculo no movieron ni una ceja, mientras su memoria deambulaba por las geografías de los sueños de ver a su equipo campeón, desgarrando al Bóer con el rugido de un Tigre; sin embargo, este día sería una simple fortuna en Chinandega, donde las personas echarán humo con el calor de la derrota o se regocijarán por la caída del Indio.















