El padre español Mariano Martínez Pérez, de 46 años, no es ajeno a los sucesos recientes de Nueva Guinea. Al padre Mariano se le ha visto al lado de los campesinos, intentando mediar y a la vez ha tratado de apaciguar el ánimo exaltado de los campesinos que exigen la derogación de la ley del Canal Interoceánico, el megaproyecto que intenta llevar adelante este gobierno.
Reside en Nicaragua desde el 2009, a partir de ese año ejerce su labor en 4,400 km cuadrados que corresponden a la parroquia de Nueva Guinea, donde cuentan con templos religiosos en 140 comunidades.
“Mi misión aquí y donde yo esté es acompañar al pueblo de Dios, a que la gente pueda encontrase con Jesús, ayudar a que la gente pueda crecer como hermanos, entenderse, se trata de crear espacios de comunión que pueda organizarse, trabajar, servir a Dios y a los demás”, sostiene el padre Mariano.
El sacerdote español insiste en que es necesario el diálogo y que se busque un acuerdo con los campesinos, que hay que evitar la violencia a toda costa.[/doap_box]
En esta entrevista, el padre Mariano dice que los campesinos son pacíficos, que el lago Cocibolca es la gran riqueza natural de este país y que al Gobierno le ha faltado información clara y objetiva sobre el megaproyecto, pero sobre todo insiste en que el camino no es la violencia y compara a Nicaragua con el pueblo de Israel que también vivió situaciones de opresión
“El pueblo de Israel vivió situaciones como esta, situaciones de opresión, si analizamos el evangelio”.
Desde meses atrás parte de sus ovejas están en una lucha por su tierra, ¿cómo ve ese fenómeno?
El proyecto del Canal se anunció hace tiempo, la gente no le puso mente, ni los políticos tampoco, todo lo hicieron demasiado rápido a mi parecer, pero entre junio y julio de este año cuando se destapa todo el pastel y se inicia con más fuerza, la gente empieza a decir: ¿y esto cómo va a ser, nos van a indemnizar bien, nos van a pagar bien las tierras? No ha habido una información con claridad, la gente ha ido conociendo la ley 840, creen que a lo mejor esa ley no responde a sus intereses. Por lo que puedo observar, a raíz de la marcha del 10 de diciembre a Managua, la gente ha cambiado su planteamiento, antes se preocupaban mucho por si iban a tener o no una buena retribución, y ahora dicen que no quieren salir de sus casas, de sus tierras.
«A raíz de la marcha del 10 de diciembre a Managua, la gente ha cambiado su planteamiento, antes se preocupaban mucho por si iban a tener o no una buena retribución, y ahora dicen que no quieren salir de sus casas, de sus tierras». Mariano Martínez Pérez, sacerdote radicado en Nueva Guinea
¿Como guía espiritual tiene alguna preocupación por la incertidumbre de esos campesinos?
Claro que sí, la gente vive una incertidumbre grande, porque mira que el Gobierno no está escuchando el clamor de la gente, que no hay una información clara y objetiva, la gente se pregunta: ¿a dónde vamos a ir, todos somos campesinos, si solamente sembramos el maíz, el frijol, cuidando nuestras vacas, si nos quitan nuestra tierra, ¿dónde vamos?
No se trata de que solo le quiten la tierra, la incertidumbre es además de que van a trabajar, su modo de vida queda en el aire, si le quitan la tierra y lo meten a la ciudad, qué hacer si no son albañil, carpintero, fontanero oficinista, informático, ¿en qué trabajan?
¿Qué expresiones de lucha ha visto en los campesinos?
Los campesinos siempre son muy pacíficos, muy tranquilos, simplemente los vemos reclamando sus derechos, se dicen: ¿dónde voy si toda la vida he trabajado la tierra y lo que tengo lo he conseguido con mi esfuerzo? El Gobierno no ofrece ninguna alternativa.
¿Qué piensa de la represión en El Tule?
Yo estoy en contra de la represión de El Tule, yo he sentido que la Policía a veces no ha actuado bien, ha presionado demasiado y cuando se presiona demasiado a una persona que está inquieta nerviosa y con mucha incertidumbre, la respuesta puede ser también violenta. Pero ciertamente la represión excesiva de la Policía y del Ejército es lo que ha hecho que la gente tome una actitud también violenta. Si la Policía se retira de los puestos de salud, del hospital y el Ejercito de las comunidades, que dejen a la gente manifestarse con tranquilidad, la gente no es violenta, pero si estás encima de ellos, ¿quién es el santo que no levanta?
El Canal pasará por el lago Cocibolca, ¿cree Usted que exista preocupación?
El lago lo entiendo como la mayor riqueza que tiene Nicaragua, me da la sensación que ningún nicaragüense le pone mucha mente al lago.
¿Hay algún peligro en esta lucha?
El peligro está en que el Gobierno no se siente a hablar, que no lleguen a acuerdos y no se hagan las cosas como tiene que ser, en un lugar democrático normalmente para cualquier proyecto hace falta un tiempito. ¿Qué tiempito ha habido aquí?
¿Seguirá apoyando a los campesinos?
Claro, yo voy a estar al lado de mi parroquia hasta que yo no esté en mi parroquia, no me queda de otra. La parroquia está llamada a la comunión, aquí puede venir todo el mundo y hablar tranquilamente, la iglesia está abierta para poder encontrarnos todos.
¿Comparte el Vicariato su labor misionera?
Al obispo nuestro, de Bluefields, monseñor Pablo Smith yo le comento lo que estamos haciendo, lo que está pasando y monseñor Pablo nos dice: sobre todo que la gente no caiga en la violencia,
no a la violencia, no a la violencia. Tenemos experiencias en la guerra, monseñor Pablo ha vivido la guerra
en Nicaragua.
¿No tiene temor que lo echen de la parroquia, que lo echen de Nicaragua?
No. ¿Yo que oposición soy para el Gobierno? Yo no soy nada, yo no tengo miedo porque no soy nadie, no significo nada, no tengo capacidad ni poder para nada, no tengo plata, recursos, ¿qué puedo hacer yo?
El padre Mariano dice que si hay una ley con la que no se está de acuerdo, está bien que se luche con manifestaciones cívicas pero sin recurrir a la violencia.