Como cada año, cuando llega diciembre los pensamientos de muchas personas van hacia la celebración de Navidad. Es el momento que los cristianos practicantes se concentran en Jesucristo, es el momento que dedicamos a Él.
Crecí en una familia donde Navidad era un acontecimiento muy importante año tras año. La Navidad es considerada por la mayor parte de personas una de las festividades más alegre. Es la oportunidad de unirse en familia, para escuchar música, decorar las casas, para cantar los cantos de esta época, cambiar reglas y gozar sobre todo con la alegría de los niños que reciben regalos. ¿Y por qué los regalos? Esta es una fiesta familiar, y la idea de compartir con otros esta fiesta comenzó que al celebrar la natividad del pequeño Jesús, ya que Él viene a poner luz en nuestras vida, compartamos nosotros con otros esta luz dando un poco de nosotros a otros. Sea familiar o no, mostremos que lo que damos es del corazón.
La mayor parte de la gente no piensa en las razones que tienen de creer en lo que creen o de hacer lo que hacen. Vivimos en un mundo lleno de costumbres de las cuales nosotros no buscamos el origen. De hecho la mayoría de la gente hace lo que la otra gente hace, porque es natural y cómodo.
Examinemos un poco las raíces de la fiesta de Navidad. El porqué Navidad es festejado el 25 de diciembre. ¿La Iglesia apostólica del Nuevo Testamento festejaba esta fecha? Antes de Jesucristo el 24 de diciembre era la fecha retenida porque se consideraba como la fecha del renacimiento del Sol. Se había instalado un calendario a base de los ciclos de la Luna. Francamente no se sabe exactamente la fecha del nacimiento de Cristo, pero por los años 300-350 se estableció esta fecha como la del nacimiento de Cristo para rivalizar con la fiesta pagana que era celebrada. Inicialmente la celebración de Navidad se resumía con la misa en ese día.
Fue en el siglo XII que la tradición del pino decorado de manzanas, que significaban la fruta de paraíso apareció en Europa, precisamente en Alsacia. Se menciona por la primera vez en Alsacia como árbol de Navidad en 1521. En el siglo XIV las decoraciones integradas en el árbol consistían de manzanas, galletas, confitería y candelas. Por la misma época la estrella dorada en la punta del árbol comienza a aparecer como símbolo de la Estrella de Belén que guió a los Reyes Magos a la cuna de Jesucristo.
En 1738 María Leszczynska, esposa de Louis XV, instaló un pino de Navidad en el Castillo de Versailles.
Esta costumbre se propagó y se instaló sobre todo en los países nórdicos de Europa, y fueron los europeos inmigrantes al Nuevo Mundo que la trajeron.
La utilización de un árbol de Navidad artificial, muchas veces plegadizo y reutilizable, es una alternativa a la del pino natural. Es una solución que se ha propagado bastante en el mundo. Yo la acepté, tengo que admitir que muchos de estos árboles son muy bonitos y entre menos recargados están, mejor lucen. Para mí no hay nada más lindo que el pino natural que invade su alrededor con ese olor propio de este árbol que desde que entra en la casa, puedo decir “ya la Navidad está con nosotros”.
Para mí es una costumbre que refleja la alegría de celebrar Navidad. Pero no debemos olvidar nuestras costumbres de instalar un nacimiento y poner el Niño Jesús en la noche del 24, cerrando el ciclo navideño con la llegada de los Reyes Magos el 6 de enero.
La autora es escritora nicaragüense
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