Los yihadistas del Estado Islámico (EI) perdieron ayer terreno en el norte de Irak, donde las tropas kurdas entraron en Sinyar, mientras lograron imponer un nuevo asedio a la refinería de crudo de Biyi, la principal del país.
Tras tres días de duros combates, las fuerzas kurdas o “peshmergas” penetraron en Sinyar, a 120 kilómetros al oeste de Mosul y ocupada por los combatientes del EI desde el verano. Además, los kurdos entraron en dos barrios en el sureste, indicó el dirigente del Partido Democrático del Kurdistán iraquí, Mohiedín al Mazuri.
Sin embargo, los kurdos no han podido avanzar más por las minas y artefactos explosivos colocados por los extremistas en los alrededores de Sinyar y en las instituciones gubernamentales.
Asimismo, las fuerzas iraquíes recuperaron ayer el aeropuerto militar de la ciudad de Telafar, la segunda ciudad del país y también en manos de los yihadistas.
Frente a su retroceso en el norte de Irak, el grupo yihadista volvió a asediar ayer la refinería de Biyi, en la provincia de Saladino (norte de Bagdad), tras fuertes choques con el Ejército iraquí, que la había recuperado en noviembre.
En Biyi se producen 250,000 barriles de crudo diarios, aunque sus actividades se suspendieron el 10 de junio tras el avance de los yihadistas en la región.
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