Andrik Saralegui es abogado, es el rival de Ricardo Mayorga para el sábado y también es mexicano. Su perfil es el de un negociante, alguien que está alejado del ring. Muestra sus cuidados con sus prendas de vestir. Él se siente mitad victorioso y mitad fugitivo, dice que el boxeo es como un paliativo de su hechizo, un narcótico que le hace olvidar la vida que lleva entre la abogacía y la sociedad azteca.
Sabe expresarse y aprendió a discutir en la Universidad de Sonora. Mayorga a su llegada le hizo hablar de más. Ambos peleadores discutieron como si estuvieran en un estrado: era un concurso de mentiras. “Vos sos un payaso, sos un Juan Gabriel y no me vas aguantar ni tres minutos, porque sería una vergüenza para mí si lo hacés, debido a que estoy bajando mi nombre para pelear con un don nadie”, sentenció el nicaragüense.
Mientras que Saralegui no calló: “Tus años ya pasaron, espero que después de la pelea no pidas disculpas a todos los nicaragüenses, llorando y diciendo que les fallaste, como en artes marciales mixtas”, respondió el azteca, quien comentó que el récord, el cual aparece de siete triunfos y una derrota en la página Boxrec.com está incompleto. “Realmente he realizado 19 peleas y he ganado 18, perdiendo solamente una”, aclaró.
“El Matador” como un fantasma de su glorioso pasado, aún mantiene su vocabulario. En la última conferencia de prensa, la cual fue realizada ayer, gritó como Tarzán en la selva, su antídoto de intimidad urbana no cala ya en sus rivales, pero sí en el espectáculo.
Según Saralegui entrenó durante seis semanas y en su historial está haber guanteado con Shame Mosley, Antonio Margarito y Fernando Vargas, a pesar de que se muestra ingenuo, quizá todavía le escriba cartas a Santa Claus o espere el día de los Reyes Magos.