Analizando realidades diferentes como las de África, Latinoamérica y Asia se encuentra una realidad de culturas y costumbres con diferentes maneras de manejar el sentido de urgencia del tiempo, el trato y la comunicación entre personas, relaciones de negocio, educativas y de protocolo.
La primera tentación es concentrarse en las diferencias; pero una evaluación más profunda de la realidad nos lleva a encontrar que puede haber en la práctica más similitudes que diferencias.
Una crisis económica global enfrenta a la mayoría de los países con problemas comunes de desempleo, que genera niveles mayores de delincuencia; salarios bajos en relación con la inflación y niveles de corrupción y crimen organizado que tienden a institucionalizarse, entre otros.
En muchos casos se percibe una pérdida de valores con una sociedad más egoísta concentrada más en ver la pequeña pantalla del teléfono celular que a la persona y ser humano que se tiene a lado. Dejamos a veces hasta de vernos a nosotros mismos en nuestra relación con los demás.
El sistema educativo, aún en países desarrollados, deja mucho que desear. La calidad de la educación en general está bajando; y con ello la posibilidad de lograr un desarrollo auténticamente sostenible basado en valores de honestidad, puntualidad, solidaridad humana, conciencia ecológica y ganas de trabajar en equipo.
Culturas diferentes, enfrentando problemas y esperanzas de superación comunes, requieren desarrollar y aplicar soluciones inteligentes.
1. Evite reinventar el agua tibia. Hay aspectos positivos que se puede encontrar en cada país, aprenda de los mismos y clone esas buenas prácticas. Aprenda de la experiencia de clonación y sea autoexigente con la necesidad del aprendizaje constante y la mejora continua.
2. Parta y promueva fuertemente valores de honestidad/transparencia, puntualidad, y trabajo en equipo, refuércelos permanentemente tanto desde la escuela como el hogar y trabajo.
3. Aprenda a insistir y a exigir calidad y superación personal. Para crecer necesitamos salir de la zona de confort.
4. Diseñe procesos adaptables. Mantenga la buena costumbre de preguntar a las personas qué es lo que quieren/no quieren. Piense en la mejora de las personas como objetivo final. Actúe en consecuencia construyendo las soluciones con los involucrados.
5. Dé seguimiento cercano y promueva el aprendizaje continuo. Errar es humano, echarle la culpa al otro es más humano todavía; pero no aprender de los errores es sencillamente tonto.
Aprende más en: www.123libertadfinanciera.com
Ver en la versión impresa las páginas: 3 C