Madereros chilenos buscan socios

Para proteger los bosques naturales, en 1974 el Gobierno chileno emitió un decreto que a través de incentivos fiscales promovió la inversión en la plantaciones forestales.

Para proteger los bosques naturales, en 1974 el Gobierno chileno emitió un decreto que a través de incentivos fiscales promovió la inversión en la plantaciones forestales. Gracias a eso actualmente el país tiene unos 16 millones de hectáreas de bosques, de los cuales cerca de tres millones son plantados para fines comerciales, dice Juan Carlos Pinilla, investigador del Instituto Forestal (Infor) en Concepción, Chile.

La explotación de estas plantaciones forestales —constituidas en más del 60 por ciento por pino radiata, en 2013 generaron 5,625 millones de dólares en ingresos por la exportación de madera y unos 220 productos derivados de esta. Las ventas en el mercado internacional las realizaron unas 500 empresas.

Del monto total de los envíos, cerca del 60 por ciento tuvo como destino final el mercado de Estados Unidos y solo 67.84 millones de dólares se distribuyeron en Centroamérica y el Caribe, por lo que el sector se prepara para incrementar las ventas en la región. Los productos que más venden son madera aserrada, tableros de fibra de madera, madera contrachapada y tableros de partículas.

En los últimos meses se realizaron los primeros acercamientos con distribuidores locales y en los próximos meses se espera concretar las negociaciones que propicien el incremento de los envíos a la región. “En el caso de Nicaragua me entrevisté con representantes de Sinsa”, dice José Basuari, gerente de operaciones de Bagaro Maderas.

Tanto Bagaro como Promasa, Laminadora Los Ángeles (Llasa) que se dedica a la fabricación de productos de madera y otra empresas del sector, hacen esfuerzos individuales en busca de socios centroamericanos y caribeños que les permitan incrementar sus ventas.

El Infor, por su parte, fortalece las capacidades de las pequeñas y medianas empresas forestales para convertirlas en exportadoras. Desde el punto de vista agrícola en Chile se considera pymes productoras a las que tienen hasta doce hectáreas de riego básico establecidas. Mientras que desd

e el punto de vista fiscal el Ministerio de Economía incluye en esta categoría a las que venden entre 100,000 y 4.20 millones de dólares cada año.

[doap_box title=»El apoyo del Infor» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]El Instituto Forestal proporciona a las pymes forestales semilla genéticamente mejorada de las variedades más adecuadas a cada tipo de suelo y la asesoría necesaria para el manejo adecuado de las plantaciones y la obtención de las certificaciones.

Además, realiza ensayos de certificación para el uso estructural de la madera.

Posee también un laboratorio genético que se encarga de resguardar las especies de madera nativa que están en peligro de extinción.

También infecta de hongos propios de cada región a las variedades de madera que se han introducido, entre ellas las de pino, para asegurar su adaptabilidad a las regiones donde se cultivará.[/doap_box]

Para los empresarios forestales chilenos, Centroamérica se ha convertido en un mercado muy atractivo, porque aunque la región tiene “lindas especies de madera, hay madera preciosa nativa muy linda”, incluso de mejor calidad y más durabilidad que el pino que exporta Chile, carece de la suficiente disponibilidad para suplir los requerimientos del mercado.

Esto se debe entre otras motivos a que por ejemplo Nicaragua a diferencia de Chile, continúa explotando sus bosques naturales, ya que el establecimiento de plantaciones con fines de explotación apenas se encuentra en sus primeras etapas.

“Y no es lo mismo sacar la madera de un bosque natural que de una plantación. Entonces la ventaja que tiene Chile es que hace más de treinta años inició un camino para ser exportador forestal. Nuestras plantaciones están preparadas para tener madera en la cantidad que se requiera”, dice Alfredo Jungjohann, gerente de operaciones de Llasa.

Añade que aunque la región es un nuevo mercado que no conocen, no se puede seguir concentrado en Costa Rica.

Por su parte, Manuel Pauvif, gerente de Promasa, considera que otra dificultad que enfrentan para consolidar el mercado, es que Centroamérica demanda más materia prima, es decir madera sin elaborar. Esto obedece a que solo la madera sin procesar no paga impuestos, ya que el Tratado de Libre Comercio (TLC) que Chile tiene con la región impone restricciones arancelarias a los productos elaborados. Los productos que más produce la industria son puertas y molduras.

“Eso hace un poco más difícil entrar con nuestros productos terminados a ese mercado. Si fuese posible que se eliminaran esos aranceles que establece el Tratado de Libre Comercio impone a los productos elaborados las cosas se facilitarían”, indica Pauvif.

El sector confía en que las condiciones del TLC se revisen para facilitar la exportación de productos chilenos terminados. Ya que una de las metas de la estrategia de ese país para diversificar la oferta exportable del país y los mercados de destino para sus productos, es reducir la exportación de materia prima para incrementar la de productos terminados.

Revisan TLC

A propósito de los obstáculos que el sector forestal chileno ha enfrentado para posicionar sus productos en el mercado centroamericano, como consecuencia de las barreras que impone el Tratado de Libre Comercio (TLC) que ese país tiene con Centroamérica, hoy concluye en Managua un encuentro entre la Comisión de Libre Comercio del TLC Chile-Centroamérica, en la que participaron representantes de todos los países involucrados para revisar la marcha del acuerdo.

Boletin Economía Chile archivo

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