Mientras el príncipe Guillermo se reunía con el presidente Barack Obama en Washington, su esposa Catalina (conocida popularmente como Kate) recorría un centro de desarrollo infantil con la primera dama de Nueva York, Chirlane McCray. Catalina visitó una organización de Harlem que da servicios de salud mental y programas educativos extracurriculares a cerca de 3,300 niños y familias cada año. Mientras tanto, Guillermo asistió a una conferencia del Banco Mundial para dar un discurso sobre el tráfico ilegal de fauna silvestre
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