Miles de nicaragüenses salieron de sus casas para celebrar la noche del domingo, La Gritería en el Sur de la Florida, con cantos a la Inmaculada Concepción de María, en ciudades como Sweetwater, Kendall, Fontainebleau, Hialeah y la Pequeña Habana.
En la casa del profesor Juan Doña levantaron un altar a la Inmaculada Concepción de María, un grupo de mariachis le cantó a la imagen, mientras los devotos de la tradición se unían a los cánticos.
En Sweetwater, en el parqueo de Los Ranchos, donde se celebra desde hace 35 años, una de las Purísimas más concurridas en el Sur de la Florida, se congregaron centenares de personas para cantar a la Virgen, y recibir su respectiva gorra con golosinas, frutas y juguetes.
El alcalde de Sweetwater, José M. Díaz, hizo entrega de una proclama a doña Violeta Ocampo, en reconocimiento al aporte cultural que ella ha realizado a esa ciudad conocida también como la Pequeña Managua, debido a la concentración de nicaragüenses. Doña Violeta, es la nicaragüense que inició la celebración de la Purísima en 1979, con un pequeño grupo de damas nicaragüenses, a pocos meses de haber salido al exilio de su natal Nicaragua.
La ciudad de Sweetwater, el lugar donde se asentó la mayoría de los exiliados nicaragüenses, fue el escenario de la primer Purísima, desde entonces se convirtió en una tradición que se ha extendido a otras ciudades del condado Miami Dade.
Lilliam Brautigam, otra de las fundadoras de la tradición en el Sur de la Florida, dijo que ella ha sido devota de la Virgen María, una tradición que ha continuado en su segunda patria. “Desde el primer año que llegamos al exilio empezamos organizar la Griteria en Sweetwater, con Violeta, María Elena Porras, Alma Vega, Martha Canizales, y otras personas“.
Ellas se han integrado en un comité y han contribuido a la tradición de la Purísima en el Sur de la Florida, desde hace 36 años.
Para el sacerdote Jesús Saldaña, la celebración de la Purísima en Miami, “mantiene viva la tradición de un pueblo muy cristiano y muy devoto a la virgen como es el pueblo nicaragüense. Todos los inmigrantes de diferentes nacionalidades de Latinoamérica han traído parte de su historia y han enriquecido la cultura de este país y creo que mantiene viva las raíces incluso las nuevas generaciones que han nacido en Estados Unidos. Lo más importante es conservar la llama de la Fe, el amor a Dios y la Virgen“.
Con el paso de tiempo los descendientes de los nicaragüenses en Estados Unidos, se han involucrado en la celebración como el caso de María José Sánchez, nieta de doña Violeta, que a partir de este año se integró al comité pro celebración, para ella es importante con la tradición que les ha inculcado su abuela.
