Fue nuestro maestro Rubén Darío quien explicó, por cierto muy brevemente, por qué en los Estados Unidos nació lo que en el mundo se conoce comercialmente como “el viernes negro”, un episodio financiero por cuyos desastrosos efectos algunos hombres de negocios se lanzaron al vacío de la muerte desde los más altos pisos de los edificios, de aquel país “de hierro y acero”.
En mis madrugadas de insomnio escucho un programa de radio llamado Escuchemos la Respuesta, producido en Costa Rica por el Instituto Centroamericano de la Cultura (Icecu), y difundido en toda Centroamérica. En una de esas madrugadas alguien les preguntó por qué se llamaba “viernes negro”, pero los productores de ese programa no investigaron bien y respondieron al oyente muy tangencialmente. Les escribí, aclarándoles del hecho, pero nunca publicaron mi aclaración.
Darío lo menciona —y repito, muy brevemente— en una de sus tantísimas crónicas, fechada 20 de noviembre de 1898 en La Nación, de Buenos Aires, titulada El Triunfo de Calibán , a su vez publicada en el libro Rubén Darío, La República de Panamá y otras Crónicas desconocidas , Edición de la Academia Nicaragüense de la Lengua, 2011, p. 236. La explicación se lee en la contextualización de las notas del texto de Darío, a cargo del doctor Jorge Eduardo Arellano.
Darío censuraba a los Estados Unidos. En aquellos años, el poder de los Estados Unidos crecía vertiginosamente.
Este ímpetu estadounidense se lee en un famoso libro, Los Capitanes de la Industria , y en Las Raíces del Capitalismo cuyos contenidos narran el origen de los grandes forjadores del imperio, como Rockefeller, Carnegie, Ford, Vanderbilt, J.P. Morgan, Sam Zemurray, Dupont y otros. El título de la crónica El Triunfo de Calibán , devela que Darío compara a los Estados Unidos con el mal, caracterizado en el personaje de Shakespeare en la obra de este La Tempestad .
Jay Gould, el noveno hombre más rico de Estados Unidos, causante del triste viernes negro era un empresario de ferrocarriles y especulador de metales, especialmente de oro. Estaba asociado con otro pillo llamado James Fisk. Ambos comenzaron a acumular todo el oro posible, en un ardid financiero de lesionar a los fabricantes de materias primas. Esa acumulación del rico metal causó un escándalo en el desplome de precios del oro en el que estuvo involucrado el propio presidente Ulysses Grant y la ruina de miles de joyeros en el país. Gould Fisk compraron reservas de oro a precio de “guate mojado”.
El hecho sucedió el viernes 24 de septiembre de 1869, un día coincidente de otro famoso día “The Thanksgiving Day”, pero el comercio en el mundo de tiendas y supermercados le ha dado un feo giro al importar hacia nuestros países una fecha triste y relacionarla con el hecho protagonizado por el dúo Gould-Fisk; el desplome de los precios o la escasez, para que el público consumidor compre. En Estados Unidos en la víspera de ese día, las líneas de compradores son extensísimas desde muchas horas antes, con todo y el gélido frío.
La influencia estadounidense en Nicaragua es tan latente que sus más populares eventos y fiestas como: Halloween, el Día de Acción de Gracias y ahora el viernes negro ya son parte de nuestro folclor, pues papá Noel reemplazó a nuestro Niño Dios, hace décadas.
Ojalá que en unos años, estos eventos y fiestas no sean reemplazadas por fiestas chinas y que las nuestras, como Santo Domingo de Guzmán, La Purísima, o más especialmente las fiestas de provincias por donde dicen que va a pasar el canal, perduren.
El autor es abogado.
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