Los dos últimos juegos del clásico nacional han sido sin el visitante que llama al grito de una alegría extasiada: el gol. Un partido sin gol es como una fiesta sin música. El Diriangén y Real Estelí fueron los escogidos para levantar el ambiente futbolístico por su tradición y jerarquía; sin embargo, en estos años los norteños se han mantenido en la superficie galáctica por sus títulos obtenidos, aunque hoy en día sufren las consecuencias de un desgaste provocado por el tiempo y un conformismo prolongado.
36 puntos alcanzó el Real Estelí en la etapa regular, mientras que el Diriangén 33 unidades, para ser terceros.
¿Por qué el Real Estelí no le gana al Diriangén cuando sus jugadores los sobrepasan en calidad? Si el argentino Roberto Chanampe, director técnico de los caciques respondiera, diría que sus jugadores son unos guerreros o porque su defensa pelea hasta no colapsarse. Otoniel Olivas argumentará que es porque no definen sus delanteros.
Este cruce en semifinales con la estadística reciente de que en los últimos 10 encuentros entre ambos equipos Estelí gana cinco, Diriangén uno con cuatro empates, no da cabida a una fabricación de sorpresas, a pesar de que el monarca esté raspado y un poco desteñido.
El sábado a las 3:00 p.m. en Diriamba será el duelo de ida.
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