En el campamento participaron adolescentes y jóvenes procedentes de diferentes partes del país. LAPRENSA/L.VILLAGRA

Para ellos no hay límites

Hace cuatro años, mientras Flor de María González Hernández quemaba basura en el patio de su casa, el recipiente donde llevaba gasolina explotó, envolviéndola en llamas y dejando gran parte de su cara y su cuerpo quemados.

Hace cuatro años, mientras Flor de María González Hernández quemaba basura en el patio de su casa, el recipiente donde llevaba gasolina explotó, envolviéndola en llamas y dejando gran parte de su cara y su cuerpo quemados.

Hoy Flor de María tiene 18 años y en el 2015 retomará sus estudios de segundo año de secundaria. Este año no lo hizo por pena y temor a las miradas indiscretas debido a las cicatrices que el fuego dejó en ella.

Esta muchacha matagalpina que quiere ser doctora fue una de las participantes del primer campamento de adolescentes y jóvenes sobrevivientes de quemaduras, realizado del 21 al 23 de noviembre en El Crucero y en el que participaron 33 personas entre los 13 y 24 años de edad.

Durante tres días, los jóvenes trabajaron en áreas vitales para su recuperación como la depresión, ansiedad y autoestima, guiados por médicos y especialistas, y acompañados por 25 voluntarios, trabajadores de la empresa petrolera Puma Energy.

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El campamento de adolescentes y jóvenes sobrevivientes de quemaduras realizado en El Crucero fue coordinado por la doctora estadounidense Lisa Tropez, voluntaria de Physicians For Peace (Médicos por la Paz) y es la primera experiencia de este tipo que se conoce en América Latina y será documentada en posteriores estudios que la Asociación pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen) presentará en diferentes congresos y revistas como: la Asociación Americana de Quemados (ABA), Sociedad Internacional de Quemadura (ISBI) y la Asociación Argentina de Quemados (AAQ).

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El campamento, realizado por la Asociación pro Niños Quemados de Nicaragua (Aproquen), tuvo como lema “Confío en mí” y según la doctora Rosario Hernández, quien impartió un taller de autoestima, “el objetivo principal es vencer límites, porque a veces los límites los ponemos nosotros en nuestra mente y lo que hicimos fue empoderar a los muchachos, que vieran que sus límites están en su mente y después se inhiben para actuar, para hacer cosas”.

Los muchachos realizaron pinturas y además compitieron en actividades individuales y grupales en las que debían escalar, correr y superar diversas clases de obstáculos “para que ellos vencieran esos límites. Lo más importante (para un niño o joven quemado) es trabajar la autoestima de la persona, que ellos se desarrollen y se percaten que pueden”, puntualizó la doctora Hernández.

Ver en la versión impresa las páginas: 5 A

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