El presidente Barack Obama condenó el «horrible ataque» en una sinagoga de Jerusalén este 18 de noviembre que dejó cuatro muertos, entre ellos tres ciudadanos estadounidenses, y llamó a israelíes y palestinos a la calma.
«En este sensible momento en Jerusalén, lo más importante para los líderes israelíes y palestinos y los ciudadanos comunes es trabajar juntos para rebajar las tensiones, rechazar la violencia y buscar un camino hacia la paz», dijo Obama.
A las 07:00 (05:00 GMT) de este martes, dos palestinos irrumpieron en la sinagoga y acuchillaron a cuatro personas antes de morir bajo las balas de las fuerzas de seguridad, dijo la policía.
Obama identificó a los tres israelo-estadounidenses que murieron en el ataque como Aryeh Kupinsky, Cary William Levine y Mosheh Twersky.
«No hay ni puede haber justificación para tales ataques contra civiles inocentes», dijo el mandatario.
«Los pensamientos y oraciones del pueblo estadounidense están con las víctimas y familiares de los que fueron asesinados y heridos en este horrible ataque y en otros actos de violencia recientes», añadió.
La cuarta víctima israelí ha sido identificada como un ciudadano británico. Ocho personas resultaron heridas, entre ellas dos policías; uno de ellos se encuentra en estado crítico.