Querida Nicaragua: Grato fue para mí llegar a Guatemala después de dos años y medio y visitar al personal administrativo del Parlamento Centroamericano. Las secretarias me recibieron con gran cariño y hasta prepararon un almuerzo en mi honor. Qué bien. Quería ver de nuevo la querida ciudad que fue la Capitanía General Centroamericana. Como siempre que llego a un país lo primero que hice fue leer los periódicos para tomar el pulso de la situación. Intenté buscar alguna noticia sobre Nicaragua sin encontrar ninguna, ni siquiera sobre el tan mencionado proyecto del Canal Interoceánico, nada, Nicaragua no es noticia. Y esto es muy bueno para el orteguismo, pero muy malo para nosotros.
Tuve que ir a Costa Rica, donde tengo familiares muy queridos, igualmente estuve leyendo La Nación, el diario que me es tan familiar, pues muchas veces me publicó artículos de opinión en el exilio de los años ochenta. Busqué la sección internacional de arriba abajo, de un lado a otro, y cero noticias sobre Nicaragua. Nadie habla de nosotros. Para la prensa tica y guatemalteca no existen protestas por el supuesto Canal Interoceánico, aquí no pasa nada y todo está en calma, normal, de acuerdo con el silencio profundo de los periodistas y de los periódicos centroamericanos.
Existe como una consigna de no tocar el caso de Nicaragua. No hablar de los crímenes de El Carrizo en las elecciones fraudulentas del 2011, ni de los muertos de Ciudad Darío en las municipales del 2012, ni de la detención, vapuleada y manoseo a mujeres que protestaban en Nueva Guinea. En Guatemala le pregunté a un periodista si sabía de OcupaINSS, la protesta de los viejitos por su pensión y la defensa de los jóvenes vapuleados y robados por la Policía en combinación con fuerzas de choque del orteguismo, y tristemente para mí me dijo que ellos tenían suficiente violencia como para estarse ocupando de la violencia de otros países.
El colmo, la gran cadena CNN, que vemos muchos en el número 36 del cable color, tampoco informa sobre la violencia que sufrimos, la inconstitucionalidad en que vivimos, la ilegalidad del señor don Daniel, la peligrosísima entrega de la soberanía nacional a un oscuro ciudadano chino, la amenaza de partir en dos nuestro lago Cocibolca, las protestas cada vez más grandes de los campesinos amenazados con despojarlos de sus tierras ancestrales, pagándoles precio de catastro, etc., etc., etc.
La cadena CNN seguramente pide noticias blancas como la pasarela de trajes de moda de hace unos días, que reportó la gentil Samanta Lugo. Nada más que esto no es Nueva York ni París. Es Managua sufriendo inviernos fuertes y deslaves que dejan el triste saldo de muchos muertos.
Parece haber una tendencia maligna dirigida por la izquierda para tratar con guantes de seda a los dictadores, o caciques del llamado socialismo del siglo XXI. Los Castro, nuevos conquistadores de Venezuela, Maduro, títere de ellos, el soberbio Correa del Ecuador y el cacique indígena Evo Morales son al parecer personajes intocables. Hay otros que les hacen la corte como Brasil, Argentina y Uruguay. La izquierda se infiltra con gran facilidad en todas partes, en los organismos nacionales e internacionales, en los medios de comunicación y hasta donde menos podemos imaginar, en las iglesias. Ellos tienen toda la paciencia del mundo y actúan en el momento preciso.
Nuestra pobre Nicaragua se ha convertido en una isla donde el periodismo nacional muere lentamente y el internacional al parecer se cansó de Nicaragua. Si hay aquí algún corresponsal extranjero seguramente es de la cubana Prensa Latina, que viene a ser un órgano castrista-orteguista. El periodismo democrático es perseguido, acusado y muchas veces vapuleado.
Informativamente Nicaragua se ha convertido en una isla donde se violan todos los derechos, las leyes no valen un comino, la canasta básica sube y un solo hombre se ha hecho dueño de todos los poderes. Es algo así como el patriarca.
El autor es gerente de Radio Corporación. Excandidato a la Presidencia de la República en 2011.