Las condiciones de clima cálido de Managua exige que en los planes de desarrollo urbano se incluya una fuerte dosis de arborización en calles, avenidas, parques, etc., No obstante estas características climáticas son ampliamente conocidas por la municipalidad, en algunos proyectos viales ejecutados no se incorporó la adecuada arborización. Por ejemplo en la remodelación de la avenida Bolívar no se incluyó una razonable arborización en ambas aceras a lo largo de toda la avenida, para amortiguar la acción de los rayos solares, lo cual pudo haberse complementado con plantas ornamentales para proporcionar a esa vía un aspecto más atractivo, teniendo en cuenta que la avenida se integra al norte con el recién remodelado malecón del lago Xolotlán, considerado como un sitio de esparcimiento y turístico. La avenida Bolívar diariamente es frecuentada por miles de peatones, quienes llevan a cabo gestiones en diversas entidades públicas ubicadas en esa avenida y calles adyacentes, así como por visitantes al parque Luis Alfonso Velásquez.
Otro aspecto, que hace poco amigable a la recién remodelada avenida Bolívar, es la falta de una mediana o bulevar arborizado en el centro de la vía, para evitar a los peatones el riesgo de ser atropellados por un vehículo al cruzar la vía de acera a acera, que tiene un ancho de 35 metros. Todo lo anterior significa que la remodelación de esta avenida se diseñó más bien en función de la fluidez vehicular, obviándose la seguridad peatonal y su protección contra la acción directa del sol.
Es oportuno mencionar que estos y otros problemas urbanos también prevalecen en otros municipios de Nicaragua, originados por el crecimiento poblacional y mayor actividad económica. Se añaden a estos servicios municipales deficitarios por ejemplo, la recolección de basura, el desbordamiento de los mercados en el vecindario, falta de terminales para transporte interurbano, falta de ordenamiento del tráfico vehicular, etc. Es obvio que diversos problemas urbanos no se pueden atender por limitaciones financieras de las municipalidades, sin embargo en los programas de desarrollo urbano se debe considerar el costo-beneficio de algunos servicios. Por ejemplo, en la construcción de nuevos mercados, los módulos podrían ser arrendados a un canon mensual razonable, que permita la recuperación de la inversión en un plazo determinado. Un procedimiento similar podría aplicarse en el servicio de recolección de basura, mediante una eficiente administración y agilidad en el cobro de este servicio a los usuarios.
Todo parece indicar que en las municipalidades no se ha arraigado el concepto de Planificación Urbana como base para programar y ejecutar los proyectos de infraestructura y servicios urbanos, consistentes con el crecimiento de población y perspectivas de desarrollo.
Diversos municipios se encuentran entrampados por el conflicto urbano que origina la expansión física de los mercados, lo cual no solo perjudica a la población, sino también presentan una lamentable imagen de desorden urbano, particularmente en aquellas ciudades en las que se persigue fomentar el turismo: Granada, Masaya, Rivas, Chinandega, León, etc., las cuales son visitadas incluso por turistas que vienen en cruceros.
Sería apropiado que las escuelas de arquitectura de las diferentes universidades lograran un convenio con las diferentes municipalidades de Nicaragua, para que las asesoren en materia de Planificación Urbana, y mediante la utilización de este concepto en la práctica, evitar el desarrollo urbano desordenado, para beneficio de la población a un costo social más bajo.
El autor es economista.
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