Hace casi un siglo que Darío “sabe todas, todas las cosas”, como escribiera Amado Nervo en su inmarcesible poema a la muerte de Rubén Darío. Faltan exactamente 15 meses a partir de este 6 de noviembre para aquel 6 de febrero de 1916 y el ambiente está frío, frío. No se crean certámenes entre los intelectuales, el Ministerio de Educación no ha decretado la lectura obligatoria de la obra dariana para los estudiantes de todos los niveles, como recuerdo que hizo en 1966, cuando celebrábamos el centenario del nacimiento del poeta. Hubo convocatorias, decretos, invitaciones a personalidades darianas extranjeras por parte del gobierno de turno.
No obstante la masacre del 22 de enero de 1967 nada interrumpió los festejos de la celebración del centenario que fue hermoso y con la pompa programada. Ahora nada, nada ¿Será que la miseria institucional que nos abruma, la patria humillada y empeñada a la China agotó nuestro sentido de la belleza y de la poesía, antes tan vivo que hasta llegamos a creer que éramos todos poetas? Nicaragua tierra de poetas.
Marvin Saballos en su escrito de hace unos días aparecido en LA PRENSA en esta misma página de Opinión hace una crónica del curso que la UCA realizó sobre “Rubén Darío y su trascendencia en la literatura hispánica”, impartido por Jorge Eduardo Arellano.
Jorge Eduardo, cultor permanente y solitario de la obra dariana. Recuerdo que solo él en 2005 escribió en colaboración con Pablo Kraudy la única obra consistente conmemorativa del centenario de la publicación de Cantos de Vida y Esperanza . Se trata de un estudio estupendo y profundísimo del libro cumbre de Darío, poco o nada difundido por la pobreza de su tiraje: mil ejemplares, editado con fondos de una donación del Gobierno de Suecia.
En Estelí, algunos locos por Darío a título personal estamos releyéndolo y vamos a reunirnos para leer y comentar su obra. Queremos difundir una Cronología abreviada de Rubén Darío, al menos entre los estudiantes universitarios de esta ciudad.
Personalmente propongo a los que hacen teatro en Managua que lean La Vida de Rubén Darío , del escritor español Martín de Pedro. Hay en esta obra en las páginas 55 y 56 un episodio de la vida adolescente del poeta, a la que solo falta ponerlo en escena. Narra Valentín de Pedro que luego del triunfo de Darío en San Salvador con su Oda al Libertador el 24 de Julio de 1883, aclamado Rubén y premiado con quinientos pesos plata por el presidente Rafael Zaldívar, se fue al mejor hotel de la ciudad y reunió en un convite espectral a Homero, Plinio, Virgilio y Cervantes. El dueño del hotel le siguió la corriente, los meseros servían los platos ordenados por el anfitrión y claro, los retiraban intactos. Darío, de 16 años, escanciaba su copa de champaña y también las de sus ilustres convidados.
Algún diálogo interior debió vivir Darío con sus invitados. Yo insto a que alguien que escriba teatro cree esos diálogos entre Darío y los imaginarios comensales. Sería un drama estupendo y muy propio para la ocasión del centenario. Hay gotas de tiempo para hacerlo.
Hace unos años Socorro Bonilla (q.e.p.d) llevó a escena una obra del doctor Alejandro Serrano Caldera, donde intemporalmente dialogan Aristóteles, Platón, Spinosa, Santo Tomás de Aquino y otros, creo que la obra estuvo feliz. 1916-2016. Que no pase inadvertida esa fecha, ese siglo del encuentro de Rubén Darío con la eternidad.
La autora es profesora.
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