Adolfo Bonilla

Falta concretar filosofía propia

A propósito del quinto volumen que recoge los escritos del doctor Alejandro Serrano Caldera, cabe señalar que todas las filosofías, las teologías e ideologías que se han conocido no solo en Nicaragua sino que en todo el subcontinente latinoamericano han sido importadas de Europa y otras latitudes, pero en algunos casos se han aplicado caricaturas de esos pensamientos, pues en cierto modo se ha extraído lo peor.

Por ejemplo, se ha tratado de materializar el análisis marxista-leninista (elevado a categoría de filosofía) sin haber pasado por la experiencia social, económica y política de Europa. Allí es donde comienzan las fallas porque se ha tratado de trasplantar modelos de otras sociedades, de otros procesos históricos, de otras realidades, lo cual significa arriesgarse a colocar el gabán de un adulto en el cuerpo de un niño, o tratar de hacer encajar un pantalón de infante en un cuerpo voluminoso.

En la actualidad existe un grupo de jóvenes de distinta tendencia y procedencia que se reúne para debatir sobre los eruditos escritos del doctor Serrano Caldera; pero además se podría convocar a una reunión más amplia, a fin de tratar de juntar no solo a ciudadanos interesados en filosofía como tal, sino a todos aquellos —de distintos sectores del país, incluyendo del partido de gobierno— interesados en profundizar sobre la alternativa de una Nicaragua posible, que coadyuve en la creación de un pensamiento propio para una sociedad con un futuro mejor, acorde con la idiosincrasia propia, integrando elementos positivos que se puedan extraer de nuestra historia vernácula, así como también otras experiencias de este hemisferio.

En este caso sería importante no copiar modelos de otras culturas ni de otras épocas, sino concentrarse en hurgar dentro de nuestro propio terruño, escarbando en nuestras propias vivencias pasadas y actuales, con el propósito de concretar nuestra propia filosofía de vida individual y colectiva, con la intención de forjar nuestro propio modelo.

Es decir, se necesita elaborar una filosofía conforme características propias que se aplique a la realidad actual de este país, colocando la mirada hacia un futuro estable de la población. Un proyecto de nación producto de los aportes y aspiraciones de todos los sectores sin excepción, que coloque a la nación en una perspectiva atractiva, convincente y perdurable que motive a todos poner manos a la obra.

Para que este empeño rinda sus máximos frutos y logre convertir el pensamiento en realidad habría que tomar en cuenta el esfuerzo que ha venido realizando la Unidad por la República, que recientemente presentó ante la opinión pública un bosquejo de proyecto de nación. Esta labor constituiría de esa manera algo inédito en nuestra historia.

Estamos ante un desafío titánico. No se ha trabajado en esto, pero urge adquirir un compromiso, no solo para sobrevivir como Estado y como país, sino que también para legarle a las nuevas generaciones de nicaragüenses un halo de esperanza, ya que este afán implica juntar a “timbucos y calandracas” con un solo objetivo: Una nueva sociedad donde todos los ciudadanos puedan convivir trabajando en aras de una causa común, y especialmente en paz, libertad, democracia y armonía, lo cual de por sí permite un posible desarrollo global e integral de todos los componentes de la nación.

Se sobrentiende que esta empresa supone dejar a un lado intereses particulares o grupales, desprenderse de ambiciones mezquinas y egoístas, puesto que lo que se debe buscar es el bien común, tanto de ahora como de la Nicaragua del futuro.

El autor fue sindicalista cristiano.

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