Miles de ciudadanos, en su mayoría estudiantes, marcharon en el trayecto entre la residencia oficial de Los Pinos y el Zócalo capitalino. LA PRENSA/ AP/ EDUARDO VERDUGO

A una voz por desaparecidos

La tercera jornada global de movilizaciones en México por los alumnos de la Normal de Ayotzinapa se vivió ayer cuando los nombres de los 43 estudiantes desaparecidos desde el 26 de septiembre fueron coreados por miles de ciudadanos en marchas organizadas para exigir su aparición con vida. La jornada fue convocada por estudiantes de casi un centenar de universidades de todo México.

La tercera jornada global de movilizaciones en México por los alumnos de la Normal de Ayotzinapa se vivió ayer cuando los nombres de los 43 estudiantes desaparecidos desde el 26 de septiembre fueron coreados por miles de ciudadanos en marchas organizadas para exigir su aparición con vida. La jornada fue convocada por estudiantes de casi un centenar de universidades de todo México.

El poeta Javier Sicilia, cuyo hijo fue asesinado en marzo de 2011 por un grupo del crimen organizado, indicó ayer que apoya a los jóvenes mexicanos, ya que “son la reserva moral” y “si el Estado no les hace caso, ellos tienen todo el derecho a exigir”. “Espero que (el caso Ayotzinapa) sea la gota que colme el vaso y promueva una transformación profunda del país”, apuntó Sicilia.

[doap_box title=»Cortan carreteras» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]En Guerrero, grupos de estudiantes, maestros y autodefensas protestaron y cortaron varias carreteras, entre ellas la Autopista del Sol, que une Ciudad de México con Acapulco, y que estuvo cerrada más de seis horas a la altura de Chilpancingo, capital del Estado.

Además sigue la marcha “43×43. Ni un desaparecido más”, que desde el lunes salió de Iguala hacia la capital mexicana y que es organizada por el Consejo Estatal de Organizaciones (CEO[/doap_box]

En Ciudad de México, organizaciones religiosas celebran en el Zócalo una vigilia de 43 horas en las que realizan ayuno y oración por los jóvenes. Además han instalado un altar en memoria de los desaparecidos y muertos en México, “como una muestra de todo lo que está pasando en el país”, explicó Noé Amezcua, integrante del Centro de Estudios Ecuménicos (CEE).

La jornada se registró un día después de la detención del exalcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda, en la capital. Ambos son considerados autores intelectuales de los asesinatos y las desapariciones, al ser regentes de un municipio que estaba sometido al grupo criminal Guerreros Unidos.

Aunque fuentes oficiales no habían dado información nueva sobre la captura de la pareja o sus declaraciones, medios locales publicaron que el matrimonio se ocultaba en una casa que les prestó Noemí Berumen, amiga de una de las dos hijas de Abarca y Pineda, quien fue interrogada y liberada horas después.

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