El 19 de octubre el mundo se tiñó de rosa para conmemorar el Día Contra el Cáncer de Mama, el objetivo principal: concientizar sobre la importancia de la prevención de esta enfermedad y para recordar el compromiso que tenemos todos como sociedad en la lucha contra el cáncer.
El cáncer es una enfermedad tan antigua como la vida misma, pero hoy en día, gracias a la Organización Mundial de la Salud (OMS), puede conocerse la magnitud que ha alcanzado esta terrible enfermedad. Los datos son preocupantes y alarmantes, según un informe de la OMS presentado en febrero de este año, para el año 2030 se habrán diagnosticado 22 millones de pacientes con cáncer en todo el mundo, frente a 14 millones de casos registrados en el 2012, estas cifras revelan que el cáncer ha pasado a ser una de las primeras causas de muerte a nivel mundial. Lamentablemente el cáncer no distingue edad, sexo, raza, nivel socioeconómico o intelectual, este informe refleja que de estas cifras el 53 por ciento de los casos diagnosticados y el 57 por ciento de las muertes son hombres.
En América Latina el cáncer de mama y de cuello uterino son los de mayor incidencia en las mujeres, mientras que el de próstata y pulmones son los que más afectan a los hombres.
Afortunadamente en la actualidad existen muchísimas campañas de apoyo, de concientización y de información dirigidas a las mujeres para prevenir y luchar contra este terrible mal, pero ¿qué sucede con los hombres y ellos cómo lo previenen?
Como ejemplo, los hombres también pueden padecer de cáncer de mama, pero como ellos no consideran ni en sus sueños la mínima posibilidad de desarrollar la enfermedad y menos de este tipo, esa falta de interés y negación reduce o elimina toda posibilidad de detección temprana, por lo que este tipo cáncer tiende a ser más agresivo en hombres que en mujeres una vez detectado; no obstante el número de casos en hombres es mínimo y poco común comparado con el alto porcentaje de casos diagnosticados en mujeres.
Los hombres entre 55 y 65 años son más propensos a padecer cáncer de próstata, mientras los hombres entre 20 a 35 años corren el riesgo de padecer cáncer testicular. Ambos tipos de cáncer son tratables y curables si son detectados a tiempo, siendo los métodos de prevención más efectivos y precisos para el de próstata un examen manual rectal. Por medio de este el médico puede evaluar el tamaño, la forma y dureza de la glándula prostática y para el de cáncer testicular con una simple autoexploración de unos minutos podrían percibir si existe algún crecimiento anormal o lesión. Una prevención temprana puede marcar la diferencia entre perder y salvar sus vidas.
Debido a ideas preconcebidas, creencias irracionales y estereotipos fuertemente influenciados por el entorno social algunos hombres consideran que con este tipo de exámenes de prevención su masculinidad y sexualidad se verán afectadas y llegan a considerar como denigrante e inadmisible por su condición de hombres pasar por estas revisiones.
Los hombres tienden a ignorar cualquier dolor, molestia o síntoma y prefieren esperar a que desaparezca sin saber la causa, están menos dispuestos que las mujeres a hablar de su salud porque para ellos hacerlo refleja debilidad.
Si para lograr una vida más larga y saludable junto con las personas que amamos y que nos aman necesitamos de exámenes de prevención para detectar a tiempo el cáncer, ¿qué razón puede haber más importante que esta para no hacerlo?
El cáncer no es una sentencia de muerte es más bien una oportunidad para sobrevivir.
La autora es periodista.