Unos setenta maestros intentaron derribar, en Chilpancingo, una de las puertas de la residencia oficial del nuevo gobernador de Guerrero, Rogelio Ortega, tras una marcha para pedir su renuncia y el retorno con vida de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural de Ayotzinapa (Iguala). Mientras, cien familiares de estos estudiantes estaban reunidos anoche con el presidente Enrique Peña Nieto en un encuentro que se extendió por más de cinco horas.
El 26 de septiembre policías atacaron a tiros a estudiantes presuntamente por órdenes del entonces alcalde de Iguala, José Luis Abarca, dejando seis muertos. Según una investigación, los policías detuvieron a 43 estudiantes y los entregaron al cártel Guerreros Unidos, cuyo líder, Sidronio Casarrubias, ordenó desaparecerlos creyendo que eran miembros de Los Rojos, un grupo criminal rival.
El papa Francisco expresó ayer en el Vaticano que reza por los desaparecidos.
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