El Nobel en dos maestros

A Gabriel García Márquez se le conoce como el más directo apologista del periodismo, con firmeza, sin posibilidad de ser opacado por la dualidad. Lo he vuelto a leer en Vivir para contarla .

A Gabriel García Márquez se le conoce como el más directo apologista del periodismo, con firmeza, sin posibilidad de ser opacado por la dualidad. Lo he vuelto a leer en Vivir para contarla .

Es el primer tomo de otros que el Nóbel anunció. Quedó como una referencia concreta de la vida del escritor a quien tuve el honor de entrevistar para Le Monde Diplomatic en uno de los pasillos del Centro de Convenciones de La Habana con motivo de la celebración de una consigna: la declaración en rebeldía de América Latina para no pagar su deuda externa

En Vivir para contarla reconoce el dominio que los maestros tuvieron en su madurez, dos de ellos clásicos por el periodo de la época y porque se consagraron como perdurables, Mozart y Beethoven, los conductores de una nave que no ha derribado el soplo mortal del olvido.

Después de haberse agitado con el ritmo caribeño, esos dos maestros le sirvieron de “pivote” inspirador en el momento de escribir sus memorables novelas. Y es cuando el fondo de la melodía mozartiana y los severos golpes beethovenianos profundizan su amor por la literatura, siendo la opción feliz para escribir no en el silencio sino acompasado por la sonata que cupiera en la forma para describir afinidades entre la novela y la composición, para ser oída hasta provocar la raya sin misericordia en los discos orondos.

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí