Esta semana estuve reunido con varios grupos de agricultores de zonas remotas, organizados para trabajar en pro de su comunidad, manejando decisiones de fondos de crédito comunales.
Fue interesante comprobar que los grupos que se vienen desarrollando con mayor calidad y crecimiento tenían como factor común la puntualidad, el liderazgo de sus juntas directivas y un marcado interés en contribuir a mejorar la situación de su comunidad.
Factores tan sutiles como el brillo de sus ojos y su convencimiento al hablar mostraban la satisfacción de servir a las personas.
La importancia que las personas dan a factores como el compañerismo, el respeto y el trabajar solamente con personas a las que conocen por trabajadoras y honestas “que no quedaron mal en otros lados”, es fundamental.
La autopercepción de cómo cada persona se ve a sí misma en un rol de desarrollo, apoyo y trabajo honesto para el bien común hace la diferencia.
En este contexto el convencimiento de que para cosechar es necesario trabajar previamente a conciencia lo refleja la siguiente frase pronunciada por uno de los agricultores y líder comunal: “Si dejas de abonar la tierra, pierdes un montón de fanegas de café”.
Para asegurar el buen funcionamiento del grupo, ellos mismos eligen una junta directiva, y definen con apoyo de una institución financiera de su elección y comprometida con el apoyo rural, las “reglas del juego” o políticas y procedimientos bajo los cuales aprobarán créditos y apoyo a sus compañeros.
Así como se definen las reglas de apoyo, también se definen las restricciones/prohibiciones y sanciones en caso de que las cosas no funcionen como se esperaba. Un ejemplo es que cualquier conducta deshonesta y atrasos injustificados en sus compromisos pueden ser motivo de expulsión del grupo.
Un aprendizaje importante es calzar los apoyos con la estacionalidad del productor rural, de manera de facilitar el dinero en el momento en que el productor lo requiera para abonar su cosecha y realizar tareas respectivas.
Asimismo, establecer un cronograma de pago de intereses periódicos que sea realista con la capacidad de ingresos (diversificados), que puede tener periódicamente el agricultor y finalmente planificar el pago final del préstamo (capital) en el momento en el que el agricultor realiza y vende la cosecha.
Abonar la tierra es además de trabajar con disciplina, puntualidad, honestidad y energía; también planificar con anticipación flujos de ingresos y egresos realistas.
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