Nadie la escuchó. Su temor de morir aplastada por las piedras quedó bajo las láminas de zinc que sepultaron su cuerpo. La ayuda que Yolanda Talavera (55) pidió durante cuatro años llegó el jueves por la noche, cuando ella ya estaba muerta.
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Ese día el muro, como ella temía, finalmente cedió al agua y botó la tapia ubicada a unos tres metros de su vivienda. Ella y su familia quedaron enterrados por el lodo y las piedras. Habían pagado 15 mil córdobas por el terreno y en el 2010 se trasladaron al barrio 18 de Mayo porque no tenían otro lugar donde vivir.
Esta familia originaria de Managua antes habitaba en el barrio José Santos López. Una vez se asentaron en el 18 de Mayo construyeron dos casas de zinc que ocupaban ocho personas. Cinco de ellas murieron por el alud. Solo Marcos Talavera y sus dos hijas sobrevivieron.
Según él, su mamá ya había denunciado la fragilidad de la tapia. “Se les hizo llamado a esa gente de (residencial) Lomas del Valle por los medios, que ese muro estaba mal hecho”, asegura.
No hubo respuesta. “Dijeron que no podían hacer nada porque ellos (residencial Lomas del Valle) ya tenían orden de la Alcaldía de construir y que a nosotros no nos podían reubicar. Se pudo haber evitado (la tragedia), no era justo que se murieran así, no se pusieron la mano en la conciencia, no les importó, no les importó pasar encima de los que no tenemos nada”, lamenta.
Inician desalojos
Este sábado, mientras se realizaba el sepelio de las nueve víctimas del derrumbe en el barrio 18 de Mayo, miembros de Defensa Civil evacuaban a varias familias de uno de los siete puntos críticos de la capital.
En cajas de cartón, sábanas e incluso porras, los habitantes del barrio Carlos Núñez y del asentamiento Los Martínez (Distrito Dos) guardaban sus enseres y los llevaban “a tuto” hasta los camiones dispuestos para trasladarlos a los distintos albergues.
Las tres familias que vivían en la pequeña casa de madera de Lisseth Castillo fueron algunas de las desalojadas. “Este terreno nos costó 15 mil córdobas, pero vale más la vida de uno que eso”, admite.
No todos los pobladores de los puntos críticos serán trasladados este fin de semana a los refugios, pues según la primera dama Rosario Murillo, las labores de evacuación se extenderán hasta el miércoles.
Mientras tanto en la zona del Caribe los indígenas afectados por las inundaciones, provocadas por las crecidas de los ríos Wanky y Prinzapolka, esperan la ayuda de las autoridades.
Según el alcalde de Waspam, Alex Fernández, “hay hambre en las comunidades y falta de agua y no se ven acciones concretas, mientras la comuna no puede resolver la problemática debido a la magnitud de los daños en la zona”.
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