La nueva película con Brad Pitt, Fury , ofrece una visión sin precedentes sobre la guerra que a más de uno le parecerá demasiado cruda y difícil de digerir, pero cuya violencia es justificada por el director como un realismo sincero.
Durante el rodaje del filme, que narra una historia sobre la Segunda Guerra Mundial con varias escenas de masacres a gran escala, hasta un doble resultó herido al ser apuñalado con una bayoneta.
“La guerra es violenta. Todo es realmente realista”, explicó en una entrevista con la AFP el director David Ayer, quien aseguró que muchas escenas están basadas en informes militares redactados tras los combates.
“La triste realidad es que los soldados estadounidenses ejecutaron a muchos prisioneros durante la Segunda Guerra Mundial. Fue como una epidemia”, agregó.
LA TRAMA
La cinta, que se estrenó ayer en Estados Unidos y a partir de enero en Latinoamérica, sigue a los cinco miembros de un tanque Sherman conducido por Brad Pitt, que da vida al experimentado sargento Wardaddy. El grupo logra infiltrarse en las filas enemigas durante los últimos días de la guerra en 1945 en Alemania.
Pitt ya se metió en los estragos de esa guerra interpretando a un nazi sin escrúpulos en la película de Quentin Tarantino Bastardos sin gloria , también conocida como Malditos bastardos (2009). En esta ocasión, Fury también tiene una buena dosis de sangrientas muertes de oficiales de la SS.
El baño de sangre comienza en la primera escena, cuando el personaje de Pitt apuñala a un alemán en el ojo, instantes antes de iniciar una ejecución sumaria que pone a prueba al joven del grupo, Bible, encarnado por Shia LaBeouf.
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