Empezó la campaña de promesas, pero con un paso lateral en falso al suspenderse la velada que se realizaría en Costa Rica el 18 de octubre, donde Félix El Gemelo Alvarado pelearía ante un mexicano. El muchacho del mercado que llegó al gimnasio de boxeo por la insistencia de un tío, mientras colaboraba con su mamá en la joyería, construyó su nombre por el carácter que obedece, no a la prudencia, sino al instinto.
El 19 de noviembre termina el contrato con su apoderado Pablo Fletes. Alvarado no sonríe al ver el arcoíris del tiempo, la decisión de continuar pende de un hilo por las ofertas que ha recibido.
Sin embargo el joven más cercano a convertirse en campeón mundial, al cual el boxeo le ha permitido crecer y alcanzar pedazos efímeros de fama a nivel local, ha madurado hasta llegar a pensar que los problemas de inversión en él, para su preparación y en equipo de entrenadores por parte de su apoderado, podrían mermar los bonos al continuar.
Todavía no sé lo que pueda pasar, hoy (ayer) teníamos planeado una reunión pero no se pudo dar. Ahorita es donde empiezan las promesas que nunca se cumplen, indica Alvarado, mientras agradece el lapso de trabajo.
Él me pregunta y yo le recomiendo que sea lo más inteligente posible. Su desarrollo es muy fundamental y no hay que tener prisa ni desbocarse a peleas complicadas por dinero, ni firmar anticipadamente. Con Alexis yo aprendí mucho. El doctor Román me enseñó cómo deben ser las cosas, aconsejó Luis Cortés, quien trabajó con Argüello.
A sus 25 años, El Gemelo ya no cree en películas infantiles ni en navidades fantasiosas, debe poner en la balanza de su vida sus deseos, expectativas y esperanzas de lo que fue y quién quiere ser.
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