En opinión de algunos especialistas se afirma que en un chequeo médico de los subsistemas educativos se puede encontrar que la actitud de la mayoría de los docentes donde están las defensas más bajas porque afectan el rendimiento y ciertos indicadores de la eficiencia de la calidad educativa. La crisis educativa y los roles de los docentes se han reflejado en las últimas décadas. Lo curioso es que fueran los docentes donde estuvo la clave del éxito en las décadas pasadas cuando en nuestra niñez asistimos a las aulas; muchos adultos mayores opinan que al triplicar la calidad de docentes la mayoría de ellos solo han encontrado una manera de vivir y de sobrevivir y no una oportunidad de ofrecer interés, compromiso y amor para los niños y adolescentes.
Mientras un pequeño grupo, de educadores nicaragüenses estábamos estudiando en varias universidades norteamericanas se realizó la investigación conocida como “Efecto Pygmalion”. Me parece válida, en cualquier circunstancia, retomar y valorar la experiencia de la Universidad de Harvard, en el mundo de la educación realizado por el doctor Rosenthal , profesor de la universidad de Harvard, en la década del sesenta, decidió comprobar el caso de los alumnos desventajados en una escuela, Oak School, de una pequeña ciudad de California en relación de un bajo rendimiento y las expectativas favorables del educador.
En esa escuela a todos los alumnos se les aplicó un test de inteligencia general, a los profesores se les dejó que aquel test era capaz de identificar, con gran fiabilidad, a los alumnos que en el curso de los próximos meses destacarían claramente sobre el resto de las clases; a los docentes se les dio una lista “alumnos especiales”, sin decirles que para el experimento esas listas fueron tomados al azar, sin referencia alguna a los resultados de los test. Seis meses más tarde volvió a hacerse el mismo test, también al cabo de un año y al cabo de dos años se comparó el comportamiento del coeficiente de inteligencia entre el primer test y los posteriores y se constató una ventaja estadísticamente significativa en las listas “los especiales”: el 47 por ciento de “los especiales” ganaron 20 o más puntos en su CI, mientras que solo el 19 por ciento del resto lograron 20 puntos.
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Mientras un pequeño grupo de educadores nicaragüenses estábamos estudiando en varias universidades norteamericanas se realizó la investigación conocida como “Efecto Pygmalion”. Me parece válido retomar y valorar la experiencia de la Universidad de Harvard en el mundo de la educación.
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Al final del experimento se les informó a los docentes de los resultados y que tales listas de “especiales” fueron tomadas al azar y no de los resultados de los test. A esta experiencia por su valor y efecto de los resultados tanto en los docentes como alumnos, se les llamó “Efecto Pygmalion”, los análisis y condiciones de los docentes, padres de familia y alumnos fueron que las expectativas del docente constituyen uno de los factores más poderosos en el rendimiento escolar y su desarrollo. El valor de una relación cordial entre profesor y alumno; de una fe auténtica por parte del docente en la posibilidad de que el alumno pueda superarse; que esta actitud positiva se relaciona con resultados y aprendizajes positivos aunque la técnica educativa no sean las más sofisticadas. En este proceso la confianza y la fe del educador en sus propias capacidades y recursos desempeñan un papel de suma importancia.
En casi todos los pueblos de Nicaragua se recuerdan los nombres de maestros y profesores, la gran mayoría difuntos que ejercieron la docencia con mucha enseñanza, cariño y vocación de educador sin haber recibido en sus épocas capacitaciones técnicas. En los últimos tiempo han influido la pobreza, el encarecimiento de la vida, el salario a pesar que en la última década ha mejorado significativamente la crisis de valores en la familia, en la política, la sociedad y las altas tasas de docentes empíricos en el preescolar y secundaria.
De las pocas investigaciones y opiniones de padres de familia y universidades se afirman que los alumnos de la escuela primaria no están aprendiendo a leer comprensivamente, a expresar de manera oral y escrita sus ideas, a pensar lógicamente, a plantear pregunta y saber encontrar respuesta. No están desarrollando habilidades básicas de aprendizaje para la vida en esta época y en este país.
En este cuadro preocupante, tienen que ver la formación de competencia de los docentes y la metodología del aprendizaje basado en el sujeto de la educación. Aunque no lo permita la educación financiera y presupuestaria del país, hay que martillar y decir que la educación no constituye una prioridad así como se debe reformar y coordinar los subsistemas educativos de cara a las demandas reales de la producción y la formación del nuevo ciudadano; se debe demandar el 7 por ciento al Mined para que pueda operar progresivamente y con prioridad la urgente demanda de la calidad de la educación.
Los indicadores de la eficiencia interna de los actuales subsistemas son aun bajos y se necesita llevar la escolaridad hasta el noveno grado que actualmente es de sexto grado en lo urbano y el 4.5 por ciento en lo rural.
Tesis: Todo niño es capaz de aprender y mejorar.
El autor es jubilado, ex asesor de la Dirección General de Educación.
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