Cuando los hijos llegan a la juventud, para los padres es todo un reto, más cuando las amistades empiezan a ser parte integral de su desarrollo. Ellos todo lo quieren y por eso suelen ser más envidiosos que las personas mayores cuando ven que alguien disfruta de algo que ellos desean. Esta hipótesis fue confirmada a través de un estudio realizado por las profesoras Christine Harris y Nicole Henniger, de la Universidad de California en San Diego, en la revista Frontiers in Psychology y publicada por el sitio web, muyinteresante.es. Las investigadoras confirmaron que durante la juventud es más fácil caer en la envidia porque se anhelan demasiadas cosas que no se pueden conseguir. En cambio, con el paso del tiempo, aumenta la sensación de llevar las riendas de la propia vida.
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