En la última década, Venezuela y la compañía petrolera estatal Petróleos de Venezuela SA vendieron 65,000 millones de dólares de bonos denominados en dólares sin haber visto un solo centavo.
Si bien Venezuela y PDVSA tomaron en préstamo sumas que superan el producto interno bruto de Uruguay en la última década, el dinero se utilizó para financiar el aumento del gasto del gobierno en obras públicas.
“El dinero fue a ingeniería social”, dijo telefónicamente desde Miami, Kathryn Rooney, analista de Bulltick Capital Markets. “Fue a financiar gastos corrientes. PDVSA no invirtió adecuadamente para aumentar la producción. El dinero se gasta o se derrocha a través de la corrupción”.
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cayeron las reservas de Venezuela el 3 de octubre, a 20,000 millones de dólares, incluidos unos 15,000 millones de oro. Es la caída más pronunciada en cuatro años.[/doap_box]
Recibieron dinero, desde luego, pero no dólares. Para proteger las reservas de divisas mientras inyectaban una muy necesaria moneda dura en la economía, el gobierno, PDVSA y el banco central vendieron deuda a inversores locales a cambio de bolívares. Los compradores luego vendieron los pagarés en el extranjero para obtener moneda estadounidense, que se ha vuelto escasa en momentos en que Venezuela trata de limitar la fuga de capitales.
En vista de que 4,500 millones de dólares de deuda vencen este mes y las reservas se encuentran en el nivel más bajo en once años, Venezuela se está dando cuenta de que las ventas de bonos en realidad no le permitieron ganar demasiado tiempo y por el contrario están exacerbando una escasez de efectivo que profundiza los temores de que el país entre en cesación de pagos.
Los bonos del país cayeron 9.5 por ciento en el último mes, la mayor baja de los mercados emergentes. Venezuela debe pagar hoy 1,500 millones de deuda en dólares, el primero de dos pagos que deberá efectuar este mes. PDVSA también debe pagar 3,000 millones de dólares de un bono que vence el 28 de octubre.
Crece la preocupación de que Venezuela tenga dificultades para cumplir con el pago de deudas en tanto su menguante reserva de dólares provoque escasez de todo tipo de productos, de medicamentos básicos a desodorante, la economía se contraiga y la inflación, actualmente en 63.4 por ciento, llegue a ser la más alta del mundo.
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