En el que habría sido uno de los días más bulliciosas del año, el sonar de las marimbas y chicheros se transformó en silencio, la algarabía de una ciudad siempre alegre se volvió luto y en la iglesia San Jerónimo, completamente abarrotada, cientos de personas participaron en la vela de Monseñor Estanislao García Calero, párroco de este templo por más de tres décadas quien falleció esta mañana a los 98 años.
En una celebración litúrgica en la que participaron más de diez sacerdotes de la zona, Monseñor Silvio Báez, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Managua y quien presidía el responso resaltó la entrega de Monseñor Estanislao a Dios, a la Iglesia y dijo que su último legado había sido «su amor a la vida» e invitó a los feligreses a «no desperdiciarla».
Báez, visiblemente afectado, expresó con firmeza que la tradicional procesión de la Octava de San Jerónimo que se realizaría este martes, no se efectuará «ni hoy ni ningún otro día», terminando así con los rumores de que el recorrido, que generalmente dura más de 24 horas ininterrumpidas, solo había sido pospuesto para otra fecha.
La mañana de este martes, cuando la imagen de San Jerónimo, cargada en hombros por decenas de cofrades, apenas había avanzado media cuadra se conoció la noticia del fallecimiento de Monseñor Tano por lo que, por primera vez en la historia la procesión no continuó su recorrido y regresó al templo a esperar el féretro del respetado sacerdote, uno de los pocos exorcistas de Nicaragua y quien fue nombrado hijo dilecto de la ciudad en 2006 al cumplir 60 años de sacerdocio.
Durante su breve homilía Báez apeló a la unidad de la comunidad en estos momentos difíciles. El funeral del querido «Papa Tano» se realizará este miércoles iniciando con una eucaristía a las ocho de la mañana en la Iglesia San Jerónimo y, por voluntad suya, será enterrado en Masatepe, de donde era originario.