Muerte gesticulante

Mauricio le dice a su hermano: Sálvame. Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en el camino que va a la finca, voy a esperar a mi novia Isabel.

Bayardo Quinto núñez

Mauricio le dice a su hermano: Sálvame. Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en el camino que va a la finca, voy a esperar a mi novia Isabel. El bondadoso hermano le presta su caballo. Por la tarde, el hermano encuentra a la Muerte y le pregunta: Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro hermano un gesto de amenaza? No fue un gesto de amenaza —le responde— sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos esta mañana y debo tomarlo esta noche en el camino a la finca. El hermano se fue inmediatamente a buscar a su hermano iba rumbo al camino y le dijo no vayas que ahí está la muerte, regresate a la casa, este no hizo caso y en el camino a la finca murió contento y placenteramente a sabiendas.

Colgué la guitarra
Bayardo Quinto Núñez

Iris le dijo a Johana, anoche colgué mi guitarra detrás de la puerta, se cayó y tremendo guamazo se dio, se astilló, rompió. Pero no lo venderé. Eso está bien Iris, deberías tener más cuidado, le contestó Johana. Es cierto que ayer sufrí un susto por mi guitarra de pena lloré, me estaba diciendo que la abandoné, ripostó Iris. Lo que más creo es que te estaba diciéndote vení tocame, rascame, hacedme vibrar, y como nunca le hiciste caso se resintió y se lanzó al suelo para llamarte la atención, ahora tienes que darle a restaurar, le dijo Johana. Cuando la restauré la haré relinchar para que no se queje, contestó Iris. Ambas se lanzaron estruendosa carcajadas…

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