Francisco Santos
Cañafístula
Olor acrimoso/sabor dulcetón
Rojiza oscura vaina Colgando de árboles
desde antigua sangre volcánica y lacustre
Viniste esta noche a contarme en secreto
decires antiguos A darme tus gotas de ambrosia
que los dioses siempre dan al poeta sediento
Poema de Francisco Santos
Nacimiento de Jennifer-venusina
Francisco Santos
Echado en una hamaca en la ribera del San Juan mirando
archipiélagos de verde azul Regados hongos mágicos
en el pecho del lago
y en lotananza volcanes perfectos coronados de nubes blancas Evocando memorias de jóvenes bardos
El sol como un vidrio redondo y opaco detiene su paso
Allá al otro lado donde el río se junta al mar de los Caribes
hay un celeste intenso femenino circulando en la bahía
y una heroica jenny de morenos y marmoleados pechos
sale desnuda entre sedas rojas y verdes de la ocarina concha
—su yate de 50 pies de eslora— En un viernes Hay fiesta en el mar
Con ritmo de salsa y pimienta rock latino-Tito Puente en los timbales Arturo Sandoval con la trompeta Chepito Area en las congas José Feliciano con la guitarra sonando en los oídos y ella con sus ojos melancólicos entre
Un aire azul y de misterio —Un aire suave de pausados giros—
Sus pies descansando en la Tortuga madre
En el agua van danzando los delfines y hay algarabía de ninfas
y cupidos en el nacimiento de la venus morena.
(1)
(aW.Bouguereau. Nacimiento de Venus
1879. Lo tengo
como ventana
en la pared oeste
con una nota que dice : Re-envision
Octubre 2013 Tamagastad
Francisco Santos
Caminando al pie del Chill-Tepetl
—Al otro lado de donde dejó una lágrima
Nuestra amada princesa Xiloa- hi-lo ah!-
Allí voy viendo los azulados volcanes Flotando mirándose
en el agua Esmeralda Col de lentas letras horas
Olas preguntonas olas en adivinantes cielos
Y voy soñando
entre viejos jicarales calvos desnudos
Cuando desde las sombras adheridas a las ramas con tus brazos espinosos Apareciste
de repente ; párpados negros y espesas cejas
Enseñando tu pechambre rojo
entre los verde oscuros
con el lago al fondo sonreías y abrías
Golosa la boca (detrás semiescondido el macho cabrio kukulkan
—cetro en mano todo lo miraba)
¡ay! Pitahaya alucinante al mediodía
Raja roja raja de las mil y una noche
Conmigo volaban los huit -zit- zilimes
colibríes lujuriosos de aceitaditas y puntuditas-puntiaguditas —plumas
siempre compañeros del poeta en el azul celeste
Ver en la versión impresa las páginas: 7 B
