Contra Vicente Padilla bateó de 16-6, con un doble y tres bases por bolas, para .375.
Wilton López lo dominó en la única oportunidad que lo encaró. [/doap_box]
Sentado en medio de la nada, parecido a un lobo solitario en el mezzanine, como si le robara el brillo al inclemente Sol, Denis Martínez está en el viejo coloso que posee su mismo nombre.
Embriagado de orgullo, dice que es un verdadero honor haber recibido la bienvenida en forma de jonrón del astro de los Yanquis de Nueva York, Derek Jeter, ese 2 de abril de 1996, el día inaugural de temporada en el partido entre los Indios de Cleveland y los Mulos de Manhattan.
“Es chistoso. Me siento orgulloso que haya sido el pícher que le diera la bienvenida a Derek Jeter. Ya Denis era un caballo. Los jugadores buenos no te perdonan los errores. Fue un slider que se me quedó arriba, diciendo dame, mátame. Sentí algo especial pero nunca imaginé lo que sería”, recuerda Martínez.
Hace un año en la despedida de Mariano Rivera, Martínez estuvo en una de las celebraciones. Mientras charlaba con el mejor cerrador de todos los tiempos sobre el significado del retiro y la valentía que esto requiere, Jeter apareció de la nada. Respetuoso por naturaleza, se sorprendió al notar que estaba el hombre que pintó la perfección en el beisbol y que él había maltratado 13 años atrás.
“Ohhhhh Mr. President —me dijo, y yo le respondí— what´s up. Lo abracé y le comenté lo valiosa que era la construcción de una carrera como la que hizo. Con eso demostró la clase de persona que es y la educación que tiene. Ahorita como no pude verlo le envié un mensaje felicitándolo”, comenta Denis Martínez.
Ya el sol no era lo único que inquietaba a Denis, sudado y necesitado de agua. Una persona como él, que tiene las llaves de cualquier parte y el recibimiento pletórico, había decidido estar en el mezzanine por dos cosas: acostumbrado al sol y el factor cabal, es el temor a que el estadio se caiga.
“La mayoría de jugadores, desde que empezaron a escuchar en los años noventa que había tirado un juego perfecto, me guardaban mucho respeto, y conectarme un cuadrangular fue una alegría para un novato como Jeter”, agregó.
Martínez veía ayer cómo la Selección Nacional aporreaba a El Salvador en el Campeonato Panamericano Juvenil A. “Jeter se supo manejar en la vida y ahora en su retiro es un ejemplo”, apunta.