Verde, amarillo, celeste, y otras tiras más,
para hacerte una trenza en tu pelo
como si fuera a una muñeca
que puedas andar encima
como tu misma figura,
y luego
buscas algún lugarcito
donde escojas aquel que te quiera más
Entonces,
sacás en la tardecita un sillón,
una butaca mecedora
de junco
y la pones en la acera:
ya en la tardecita
Como si pudiera ser la María, la Luisa,
la Margarita o la Sofía,
puedes escoger la que quieras
allí afuera sentada.
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