Para ayudar a paliar los efectos que provocó la sequía en las comunidades del Corredor Seco durante el inicio del ciclo agrícola 2014-2015 el Gobierno de Taiwán donó 150,000 dólares y otras 1,400 toneladas de arroz.
La entrega la realizó la embajadora Ingrid Hsing, quien reiteró la voluntad de su país de contribuir a garantizar la seguridad alimentaria de los afectados.
La codirectora del Sinapred, Praxis Pineda y la viceministra agropecuaria, Yadira Meza, agradecieron el acompañamiento de Taiwán en la asistencia de los habitantes del Corredor Seco que sufrieron los estragos de la sequía que provocó la pérdida de sus cosechas para el autoconsumo en el subciclo de primera.
[/doap_box][doap_box title=»Enseñar haciendo» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]Aunque masificar la implementación de las medidas para frenar la vulnerabilidad del sector productivo ante los cambios del clima requiere recursos, Funides estima que este no es impedimento porque en los últimos años se han destinado fondos para promover diversos programas con este objetivo. Lo que sí reconocen que requiere un trabajo arduo es lograr que se sustituyan antiguos hábitos del sector productivo por nuevas prácticas que garanticen la adaptación de la actividad productiva a las nuevas condiciones climáticas y consideran que la mejor forma de lograrlo es “enseñar haciendo”.[/doap_box]
A partir de la crisis que generó la sequía en el inicio del actual ciclo agrícola y la vulnerabilidad del país ante los fenómenos climáticos, la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides) llama al Gobierno, productores, distribuidores de insumos y resto de sectores involucrados en el sector agropecuario a promover juntos una política de adaptación a las nuevas condiciones climáticas, cuya implementación sea continua y estable en el tiempo, para garantizar resultados en el mediano y largo plazo.
Esta es la única forma de garantizar la seguridad alimentaria y el abastecimiento del mercado local y externo, a través del incremento y diversificación de la producción. Esto a su vez garantizaría un mayor crecimiento de la economía, con lo que el país tendrá mayor oportunidad de reducir la pobreza.
Las medidas a implementar garantizarían a la vez un incremento de la productividad. Esto se lograría a través del uso de semilla mejorada, manejo integrado de plagas, prácticas para la producción en laderas, manejo de suelos degradados (con rotación de cultivos), recuperación de cuencas, transferencia tecnológica, nuevas prácticas de manejo poscosecha, sustitución de cultivos por otros más aptos a las nuevas condiciones, implementación de sistemas de riego, almacenamiento de agua y otras tantas que se han mencionado muchas veces, pero que por uno u otro motivo no se aplican masivamente ni de forma sostenida y por tanto no generan resultados.
Es que tenemos primero que estar claros que esto no se resuelve con una sola medida ni con que alguien haga algo. Las consecuencias del cambio climático tienen muchas dimensiones y muchos factores que inciden. Y haciendo una sola cosa la vulnerabilidad no se reducirá, tiene que ser de manera integral, dice la subdirectora ejecutiva de Funides, Ana Cecilia Tijerino.
INCLUIR A TODOS LOS SECTORES
Según Tijerino los actores que deben participar en este esfuerzo son el Gobierno como facilitador, el sector privado, los productores grandes, pequeños, medianos y los de subsistencia, (porque para cada grupo las necesidades varían), los proveedores de insumos y todos los involucrados en la actividad.
Para Funides esta política debe ir acompañada de un programa de financiamiento que garantice el acceso de recursos para la implementación de las nuevas prácticas en todos los estratos de la producción.
Lo mismo que un mejoramiento de la infraestructura productiva, que no se reduzca a los caminos de penetración, sino que incluya también mayor acceso al servicio de electricidad, centros de acopio, reservorios de agua y pozos comunales, bodegas o centros de almacenamiento, patios de secado y la infraestructura básica para el lavado de frutas y verduras. Porque también la infraestructura ayuda a darle valor agregado a los productos, indica Tijerino.
Otra de las recomendaciones es mejorar los mecanismos de asociación entre los distintos eslabones de la cadena productiva para garantizar la reducción de costos de producción y obtener mejores precios en los mercados.
Para Tijerino esta política integral requiere del consenso de todos los sectores involucrados para garantizar la elección de las opciones más adecuadas para la solución de los problemas. También reconoce que definitivamente esto no se logrará de la noche a la mañana, porque la implementación de las acciones y la obtención de resultados tomará su tiempo. Sobre todo porque estamos hablando de cambiar hábitos culturales y formas de producir de tal o cual forma.
Funides estima que es urgente que los sectores involucrados tomen conciencia de la necesidad de implementar estos cambios, porque ya vamos tarde, esto lo estamos hablando desde hace quince años y las soluciones pudieron estar desde esa época, pero seguimos sin implementarlas y a expensas de los estragos que causan los cambios del clima, manifiesta Tijerino.
Y reitera que de la implementación de estas medidas también depende el incremento de la productividad, que es factor indispensable para que el país logre un mayor crecimiento y con ello mayores oportunidades para reducir la pobreza.
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