LA PRENSA/ARCHIVO

“Mi obra es una denuncia”

En un restaurante de la calurosa ciudad de León Jorge Eduardo Argüello habla de su nuevo libro, lo primero que expresa es que León no solo es una ciudad de poetas, lo es también del teatro.

En un restaurante de la calurosa ciudad de León Jorge Eduardo Argüello habla de su nuevo libro, lo primero que expresa es que León no solo es una ciudad de poetas, lo es también del teatro.

Al verlo me doy cuenta que no queda nada de aquel hombre que anduvo con una mochila recorriendo el mundo, su aspecto hippie lo delata.

Dice que estudió arte dramático con tres grandes del teatro latinoamericano: Enrique Buenaventura, de Colombia; Menen Desleal, de El Salvador, y Augusto Boal, del Brasil.

Entonces inicia el diálogo sobre sus dos últimas obras de teatro, la tragicomedia El cerebro de Rubén Darío (2002) y El mono y su ventana (2014); la primera publicada por el Centro Nicaragüense de Cultura y la segunda por la Promotora Cultural Leonesa.

[doap_box title=»Los dramas sociales» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

Su primera novela es ambientada en los años cincuenta: Los Héroes de algodón , y aparecida en 2006, y la trama de los algodonales y sus historias se extiende a El último habitante , aparecida el siguiente año, en el 2007.

También es autor de El cerebro de Rubén Darío , una tragicomedia en tres actos, recreada con el regreso de Darío en tren desde Managua, enfermo a principios de 1916, y publicada en el 2002.

Nació en León, en junio de 1940. Miembro correspondiente de la Academia Nicaragüense de la Lengua, de su obra novelística, el escritor Rafael René Corea dice: “Con una cautivante y coloquial prosa interactuante y al mismo tiempo directa, precisa o ‘global’, el autor nos lleva a compartir con él, en el tiempo y el espacio, las tragedias familiares de los nuevos ricos algodoneros, los dramas sociales de los habitantes de la ciudad (León), la corrupción política, la mediocridad humana y las injusticias de la burguesía con los campesinos. Todo este universo dentro del aberrante régimen político que entonces imperaba en Nicaragua”.

[/doap_box][doap_box title=»Ventana» box_color=»#336699″ class=»aside-box»]

¿La ventana es un símbolo constante en los tres actos?

Creo que sí, porque dentro de ese mundo demencial, para el poeta la ventana era su única relación entre su encierro y el mundo exterior. Muchas veces ha de haber salido su espíritu por esa ventana, cuyo trozo de azul tiene mayor intensidad que todo el cielo, parafraseando su poema. Por esa ventana sintió la noche estrellada e hizo su canción del espacio, porque al igual que Darío encontraba el misterio de las cosas.

[/doap_box]

¿Por qué le interesa la vida de Rubén Darío y Alfonso Cortés llevarlas al teatro?

En el caso de Darío está más que justificado, todos conocemos su dramática vida. Pero mi interés no nace precisamente de lo que ya todos conocemos, todo lo contrario, surge de ese Darío en relación con la ciudad de León, que es la otra cara de la moneda. Te has dado cuenta que en la ciudad universitaria no existe un monumento digno de Darío, a como lo tiene Managua, por ejemplo.

Por otro lado, a Darío se le rinde el mayor funeral que se haya brindado a poeta alguno en todos los tiempos, pero lo paradójico es que su cuerpo embalsamado llevaba la cabeza vacía y llena de aserrín.

¿Tiene relación Alfonso Cortés con Darío, si partimos que son dos estéticas distintas, en tiempos y espacios diferentes?

Claro que tienen relación, la poesía y el teatro mismo desbordan todo tiempo y todo espacio. En los dos hay un cuestionamiento de la existencia humana: el ser y no ser. Además Alfonso Cortés asistió al entierro de Rubén Darío, es por eso que siempre tuvo una obsesión por el poeta.

Por eso en mi obra El mono y su ventana, que teatraliza la vida de Alfonso Cortés, construyo como personaje el fantasma de Darío. Ambos tuvieron una vida trágica, solo imagínate a Alfonso Cortés encadenado en su cama, convulsionando, sumergido en la más pasmosa locura.

Volviendo a Darío, ¿cuáles son esos aspectos de su vida que toca?

Si bien es cierto era un orgullo nacional, muchas personas lo consideraba no grato, por su forma de pensar y de vivir. Toco ese aspecto de cómo veían y sentían al poeta, lo represento en los personajes de las matronas notables y la esposa del sabio Debayle. Otro aspecto que me conmueve de Darío es que nunca tuvo un hogar, fue siempre un poeta errante. Yo lo fui en mi juventud, era un poeta que quería recorrer el mundo.

Pero en el caso de Darío, él se vio obligado a andar aquí y allá. Me imagino que hubieron momentos en que él sentía ese vacío del hogar, de la patria. El otro aspecto es cómo querían sacarle provecho los políticos a la muerte de Darío, por eso al iniciar la obra se oye la voz de un actor que destaca la ocupación de los marines que junto con los barrios y barrancos de pobreza contrastaba con cierta civilización y progreso del sector del centro de la ciudad.

Este contexto solo es para ubicar la obra, o es parte esencial de ella misma. Me refiero a los políticos, a la intervención norteamericana en nuestro país.

Claro que es parte de mi texto, que es como una especulación histórica. Porque uno especula con el teatro. Al escribir la obra me peguntaba qué pensaban los norteamericanos del poeta que nunca estuvo de acuerdo con la política norteamericana. Desarrollo en cada escena el impacto político, social y moral de la muerte de Darío en la vida nacional; en fin de cuenta siento que Darío en cierta forma fue manipulado, de acuerdo con intereses nada humanos, mucho menos poéticos de la época.

Vivencias con Alfonso Cortés

¿Usted no trata a Alfonso Cortés de la misma manera que a Darío?

Lo que pasa es que yo conocí a Alfonso Cortés, muchas veces me lo encontré caminando por el Parque Central, flaco, vestido de blanco y con sus grandes ojos azules. Además lo visité varias veces, y lo más doloroso fue que lo vi encadenado y en crisis emocional.

El mono y su ventana, Alfonso Cortés, dentro de su locura se masturba ¿cree necesaria esta escena?

Lo que pasa que en la actualidad la vida de los poetas es presentada de una manera acartonada, barnizada para ser más exacto. Nos dicen que Alfonso Cortés era loco, pero qué tipo de loco era. Además la locura es tema esencial en la literatura leonesa. Por lo general estaba desnudo, la manipulación de su miembro era parte de su locura.

¿Cómo se podrían representar esas escenas sexuales de la vida del poeta?

Eso a mí no me importa, ese es problema del actor que lo interprete y del director que lo lleve a escena.

Es decir le da un tratamiento especial al tema de la locura en su obra.

Por supuesto, no solo Alfonso Cortés está loco, lo están todos los personajes en cierto grado y medida. Mi obra es una denuncia, ya que el poeta fue molestado físicamente y abusado mentalmente.

Digo lo que no dicen los textos de literatura, que fue encadenado todos los días a una ventana de hierro donde duerme en el suelo como un perro. Es víctima también de la burla política, si a esto le agregamos la falta de medicinas y mejores condiciones por la pobreza que vivía junto con sus hermanas.

Ver en la versión impresa las páginas: 6 B

Puede interesarte

COMENTARIOS

  1. Familiar de Alfonso
    Hace 12 años

    El Sr. Argüello esta incorrecto en muchas interpretaciones de la vida de El Poeta Alfonso Cortés… Les asegura que si entrevistan a los sobrinos maternos de el poeta dirán otra versión. Una versión mas precisa.

  2. Hace 12 años

    Propiamente he leido la obra «EL MONO Y SU VENTANA» la considero una nueva version para el teatro, desde luego los temas que trata son fuertes a muchos le pareceran grotescon como en mi momento lo pense, la demostracion del cultura del leones es poca altruista por ende nuestro escritor lo tacha, mi unico pensamiento negativo en esta su obra, es que la idea llego a un punto en ser combencional no precisa y en perjuicio de tdo lo que pudo ser bueno, sin embargo mis felicitacines por la publicacion, pretendo decir tambien que me un gusto leer esta obra y recomiendo a los lectores que abran su mente para llegar al entendimiento de esta, el porque y el como, la politica opaca sus vergonsosos hechos que deberian ser claros para el estudio por lo fuerte que sean y unicamente presenta lo necesario, aclaro que en el estudio de la vida de cualquier ente poeta, novelista o teatrista, unicamente sera para la persona que conosca de los datos de al que estudiara con una mente abierta en sentido de interpretacion.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí