Mario B. Alonso I.

Estabilidad financiera mundial

La reciente crisis financiera mundial confirmó que para volver a la senda del crecimiento y del desarrollo se requiere entre otros asegurar la estabilidad financiera mundial. Esta conlleva un sistema financiero mundial y sistemas nacionales sólidos (entre otros, banca y banca paralela, mercados financieros, seguros, pensiones, fondos, bolsas de valores, infraestructura institucional, regulación y supervisión, banca central y otras instituciones: con capacidad de prever amenazas sistémicas, hacerle frente a las mismas y evitar contagio, intermediar eficientemente entre las disponibilidades de recursos y las necesidades de financiamiento y mantener la confianza en el sistema), ya que su funcionamiento es vital para la sociedad y el desarrollo.

Muchos países han olvidado la estabilidad financiera, aunque hay que reconocer el trabajo realizado por algunos desde hace algún tiempo. Sin embargo, dicha estabilidad debería ser un esfuerzo coordinado de todos.

Durante mi gestión en el Banco Central de Nicaragua (BCN) de 2002 a 2006, la estabilidad financiera fue un tema de agenda inicial, superado por otras prioridades del momento (recuperar estabilidad macroeconómica y crecimiento económico/desarrollo; reconstituir la confianza en el país; y negociar un programa con el Fondo Monetario Internacional, condición previa para lograr el perdón de la deuda externa (perdón equivalente a dos veces el Producto Interno Bruto de ese entonces). Ahora que el BCN está invitando a un seminario sobre Política Monetaria y Estabilidad Financiera, debemos insistir en la relevancia de dicha estabilidad y que como país —preferentemente como parte de un enfoque de desarrollo integral— debemos establecerla como una política de desarrollo.

El fortalecimiento constante del sistema financiero mundial hoy requiere dos grupos de acciones:

Uno: Regulación y supervisión:

(a) Revisar regulaciones y capacidad supervisora. Se requieren regulaciones prudentes, adecuadas y de fácil supervisión; llenar lagunas regulatorias; ser más prácticas y con resultados a corto plazo (actualmente el sistema opera con regulaciones difíciles de aplicar y supervisar, requiriendo largo tiempo para ello: Basilea I, II y III o sistema base de regulación financiera mundial); reforzar a los reguladores/supervisores; y mejorar coordinación interinstitucional, nacional e internacional;

(b) Participar todos los países en la formulación de las regulaciones. Los países centroamericanos deberían hacerlo conjuntamente también con el Consejo Monetario Centroamericano. Hasta ahora, participan principalmente organizaciones internacionales, países desarrollados y algunos emergentes; y

(c) Reforzar a las calificadoras de riesgo y auditores.

Dos: Estabilidad Financiera:

(a) Establecer la estabilidad financiera como una política básica de desarrollo, incluyendo la tradicional independencia y capacidad de los bancos centrales, debiendo estos ser —por sus funciones— coordinadores de dicha estabilidad a nivel nacional, todo lo cual debería establecerse por ley. La estabilidad financiera también depende de la participación de otras instituciones nacionales e internacionales, las cuales deberían tener establecidas las correspondientes funciones;

b) Establecer un enfoque/sistema mundial coordinado de estabilidad financiera como un todo, complementado por los sistemas nacionales; y

c) Determinar qué es estabilidad financiera (ver párrafo primero). La operatividad coordinada de los agentes correspondientes en los mercados financieros cambiantes; el manejo de presiones y riesgos; la prevención y el desarrollo de técnicas para la identificación temprana de amenazas, la forma de tratarlas y resolverlas; e información estandarizada entre las instituciones correspondientes y para el público en general, también son aspectos de estabilidad financiera. La información cruzada es relevante por políticas macroeconómicas, monetarias y fiscales que se usan.

Es de notar que el concepto de estabilidad financiera es complejo ya que, además de lo dicho, sus mecanismos de prevención y de evitar contagio son cambiantes y múltiples; usa instrumentos de otras políticas y enfrenta dificultades de diferenciar riesgo individual de una o más instituciones, del riesgo sistémico. Dicha complejidad se incrementa por la globalización, comunicaciones, mercados financieros cambiantes, grupos financieros operando en diferentes partes del mundo o relacionados con otros y multiplicidad de productos. Por ello, un enfoque mundial-nacional operativo y coordinado es necesario.

Así, realizar lo antes anotado contribuiría a tener un sistema financiero mundial-nacional más eficiente y efectivo, capitalizando las bondades de instituciones financieras existentes y logrando y manteniendo estabilidad financiera, aspectos necesarios (aunque no suficientes por su interdependencia con otros) para el desarrollo integral. Nicaragua debería actuar/participar proactivamente en todo ello. El autor es Desarrollista y fue Presidente del BCN.

Ver en la versión impresa las páginas: 11 A

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