Teresa Maravilla, una inmigrante salvadoreña que permaneció detenida más de dos meses en el Centro Familiar Residencial de Artesia (Nuevo México) junto con sus tres hijos, manifestó en entrevista que en estas instalaciones de Inmigración pasó los peores días de su vida, llenos de tristeza y desesperación.
“Uno sale del cuarto y ve mujeres llorando en los corredores, en los cuartos, todo allí es muy deprimente. Estaba tan desesperada que en un momento estuve a punto de firmar la salida voluntaria y pedir que me enviaran de regreso”, contó ayer esta mujer, de 36 años y originaria de Ahuachapán (El Salvador).
Maravilla cruzó la frontera el 7 de julio con su esposo y sus hijos, de 4, 10 y 16 años. Su marido fue enviado a un centro de detención al norte. Indicó que “durante el día uno se deprime mucho” y que cuando llega la noche los niños son separados de sus madres y solo los menores de 12 años pueden dormir con ellas.
Su pesadilla terminó el 19 de septiembre cuando, después de solicitar asilo político y pagar una fianza de 12,000 dólares, fue liberada junto a sus hijos. “Nosotros no hemos matado, ni le hemos hecho daño a nadie y nos dan fianzas hasta de 30,000 dólares, a la muchacha que estaba en el cuarto al lado del mío le pusieron 40,000 dólares de fianza, 20,000 por ella y 20,000 por las niñas”.
La abogada Meredith Brown informó que están preparando una demanda contra el Gobierno federal porque consideran ilegal poner fianzas a los niños. Los abogados que han estado asistiendo a familias en Artesia, la mayoría de ellos de manera gratuita, señalan que las condiciones de las mujeres son “realmente difíciles”.
Brown indicó que cuando visitó Artesia no pudo evitar llorar: “Son niños y no puedo creer que en mi país los estén tratando de esa manera”. El subsecretario de Seguridad Nacional, Alejandro Mayorkas, dijo el 16 que la agencia contempla “mejorar las condiciones para albergar a los inmigrantes”.
Brown señaló que están pidiendo el cierre de Artesia y que trasladen a todas las madres con niños donde puedan tener acceso a apoyo de abogados, a sus familias y a un sistema jurídico ordinario, pues las audiencias en cortes de Inmigración se atienden por videoconferencia con jueces en Virginia y Colorado. Abogados y funcionarios consulares que han visitado Artesia destacaron las dificultades para llegar a este aislado lugar.
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