Como si fuesen nuevamente estudiantes, los miembros del Gabinete Económico deben seguir esforzándose para lograr mejorar las notas del riesgo país ante la agencia de calificación internacional Moody’s Investor Service. En la última revisión anual fracasaron y la agencia mantiene al país la calificación en B3 con perspectiva estable, de las más bajas en el rating.
Conservar esa calificación acaba, por el momento, con los objetivos del Gobierno y del sector empresarial de acceder a recursos de fuentes externas privadas en condiciones más baratas. Explican economistas que la calificación baja hace considerar a la economía con altos riesgos para las inversiones y al fondeo de capitales, y eso implica una penalidad en las tasas de interés y otras condiciones crediticias que acceden los bancos, entidades de microfinanzas e inversores privados.
Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de la Fundación Nicaragüense para el Desarrollo Económico y Social (Funides), asegura que “mantenerse estable la calificación indica que se está debajo de la categoría de inversión de aquellos países que por su solidez son lugares apropiados para invertir”.
También se posterga que el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) y el Banco Central de Nicaragua (BCN) negocien bonos de deuda pública en los mercados internacionales y así obtener financiamiento más favorables para cubrir el déficit presupuestario.
Gerardo Argüello, gerente general de la Bolsa de Valores de Nicaragua (BVDN) y Juan Sebastián Chamorro, director ejecutivo de Funides, reciben positiva la evaluación de Moody’s, porque se reconoce la mejora de los indicadores macroeconómicos, y se alaba que destaca como la economía de mayor crecimiento en Centroamérica.
“Lo principal es ver qué tanto el Gobierno como el sector privado están abocados a que la calificación mejore. Hay un esfuerzo común en el área económica buscando cómo mover esto hacia arriba”, dijo Argüello.
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Pero las autoridades seguirán intentando que Moody’s eleve a Nicaragua uno o dos escalones en la calificación, lo que le permitiría al BCN y a Hacienda ofrecer deuda en el mercado externo.
Silvio Conrado, director por Nicaragua ante el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), explica que para negociar en el mercado externo el país requiere alcanzar un rating de aprobación “y para eso se necesita que dos agencias emitan una clasificación”.
Es otra tarea del Gobierno despertar el interés de una segunda agencia internacional para que se interese en analizar la economía nicaragüense y calificarla.
Conrado dice que un factor importante en esta meta es que ya se cuenta con evaluaciones de respaldo sobre la economía local de organismos como el Fondo Monetario Internacional.
PERSISTIRÁN
Las autoridades creen poder conseguir mejores notas en unos dos años. “Esos temas de las calificaciones se trabajan para mediano plazo, no se mueven de un tiempo corto a otro. Estamos trabajando en los principales indicadores que supervisa la calificadora financiera y esperamos que se vaya modificando porque los índices en nuestro país son los mejores de Centroamérica”, afirma el ministro de Hacienda, Iván Acosta.
Atraer flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) por 1,388 millones de dólares en 2013, que el nivel de reservas internacionales del país a septiembre superen los 2,100 millones de dólares, que “haya solidez de la moneda y de la política cambiaria”, son para el ministro indicadores que “deben conducir a un cambio en la calificación”.
FINANZAS TENSAS
Moody’s reconoce esos resultados, pero a la vez analiza que el hecho que los gastos corrientes sean el 88 por ciento del gasto total de la administración pública es “una condición que limita la flexibilidad fiscal”.
Además, debido a que el 92 por ciento de la deuda pública sea en moneda extranjera “expone el balance del Gobierno al riesgo cambiario”. Sin embargo, también analiza que los bajos déficits fiscales del uno por ciento del PIB y los niveles de deuda pública estable en torno al 30 por ciento del PIB, junto con la deuda externa en condiciones favorables, mitigan los riesgos de refinanciación y liquidez del Gobierno”.
Para Chamorro deben pesar más en las evaluaciones que “Nicaragua hace frente a todas sus obligaciones y es responsable en el pago de sus deudas”. Recordó que entre 2007 y 2009 se pagaron en promedio 130 millones de dólares anuales en los Bonos de Pagos por Indemnización (BPI).
“Ha venido bajando esas deudas porque en 2012 se pagaron unos 102 millones de dólares y en 2013 fueron por 92 millones, vemos que el grueso de los BPI ya se pagó, y pasaremos los próximos años a una etapa de cancelar prácticamente la amortización e intereses. El hecho de ir bajando estas deudas abre la posibilidad de seguir luchando en mejorar la categoría de clasificación”, dice.
VENEZUELA NOS FRENA
Pero el mayor riesgo que ve Moody’s es la dependencia con el acuerdo petrolero con Venezuela en Petrocaribe. Señala que los préstamos venezolanos proveniente de la factura petrolera, “actualmente no están clasificados como deuda pública porque una cooperativa del sector privado administra y distribuye los fondos” (AlbaCaruna) y por eso no los contabilizan como deuda pública.
Esos préstamos —recoge Moody’s—, reflejan 2.8 billones de dólares en la deuda contraída con Venezuela entre 2008 y 2013. Solo en 2013 los préstamos concesionales de Venezuela ascienden a 559 millones dólares y cubrieron el 43.6 por ciento del déficit en cuenta corriente del país. “Si el financiamiento de Petrocaribe se reduce, Nicaragua tendrá que contratar nueva deuda externa probablemente de un multilateralismo que sería la deuda pública, no fuera de balance como lo es ahora”, advierte la agencia.
El ministro Acosta prefiere ignorar ese señalamiento diciendo que “no tenemos esa información sobre Moody’s, son como cuarenta indicadores los que se nos evalúan”.
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