El escritor Javier Marías teje su nueva novela Así empieza lo malo, con historias de la vida íntima en las que reflexiona sobre el deseo, la impunidad y la arbitrariedad del perdón, pero también lo hace sobre la transición, los crímenes y vilezas de la dictadura.
“Las escenas de sexo son terriblemente difíciles de hacer en literatura, y yo diría que el 95 por ciento de las veces salen fatal. Hablo como lector. Incluso grandes escritores son una calamidad cuando se ponen a describir escenas eróticas, porque o son muy cursis o muy soeces y zafias, o casi ginecológicas”, asegura Marías.
Y recuerda que hay un premio anual a la peor escena de sexo en literatura, en el que ha figurado como candidato Philip Roth más de una vez, añade este autor, cuyo nombre suena con frecuencia en las quinielas del Nobel.
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La gente olvida muy pronto que, en España, los períodos de libertad se contaban por trienios a lo largo de su historia. Y llevamos ya casi cuarenta años con libertad y con un país equiparable a cualquier otro europeo, aunque cada uno tenga sus características y sus desgracias, señala.
Pero, una cosa es que no se juzgara a nadie y otra muy distinta que no se pueda saber lo que pasó en la dictadura, lo que hizo este o lo que escribió el de más allá, y eso me causa perplejidad, dice este gran novelista, cuya obra está traducida a más de cuarenta idiomas.
En su nueva novela, publicada por Alfaguara en todos los países hispanohablantes y presentada por el autor en Madrid, Marías atrapa al lector con una turbadora y excelente narración en la que invita a pensar, además, sobre la dificultad de alcanzar la verdad, las consecuencias de los engaños y sobre el rencor, uno de los vínculos paradójicamente más fuertes en las relaciones de pareja.
A LOS 23 AÑOS
La novela está narrada por un hombre ya maduro, pero cuenta lo que le sucedió cuando tenía 23 años, en 1980, y eso le permite meditar sobre la juventud, una época en la que se tiene el alma aplazada y la conciencia también.
Los jóvenes son desaprensivos con frecuencia. No es muy fácil reconocernos a nosotros mismos de jóvenes, porque teníamos menos escrúpulos o éramos más inconscientes; nos portamos de manera desconsiderada en determinada situación, le dice Javier Marías (Madrid, 1951), que le ha prestado vivencias y recuerdos suyos al protagonista de la novela Juan Vere o Juan de Vere.
Marías consigue en Así empieza lo malo (el título está tomado de Shakespeare, como en otras obras suyas), páginas magistrales sobre el deseo, el eje central de la novela, y uno de los motores mayores que llevan a obrar a la gente a veces bien y otras de manera indecente, muy vil y muy baja, señala.
En esta novela hay una carga erótica mayor que en otras suyas, aunque no hay escenas de sexo muy explícitas. La mayoría de las veces no se ve nada, se intuye.
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