La ráfaga de ataques aéreos estadounidenses y árabes contra milicianos del Estado Islámico en Siria e Irak fueron apenas el comienzo, declararon ayer el presidente Barack Obama y otros líderes. Este es el primer ataque de fuerzas extranjeras en Siria desde el inicio de la guerra civil en 2011.
Estados Unidos está orgulloso de estar hombro con hombro con aliados árabes, manifestó Obama al referirse a Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania, Bahréin y Catar.
120 yihadistas murieron en los bombardeos que duraron cuatro horas. setenta de los yihadistas eran del EI y cincuenta de al-Qaida. Además, dejaron trescientos heridos, indicó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).
47 misiles Tomahawk lanzaron los navíos estadounidenses y se utilizaron cazabombarderos, drones y bombarderos que operan en el Mar Rojo y el Golfo, informó el Pentágono, que aseguró que los bombardeos tuvieron mucho éxito.
- El cazabombardero furtivo F-22 Raptor, el más sofisticado del arsenal aéreo estadounidense, fue utilizado por primera vez.
- El contralmirante John Kirby, secretario de prensa del Pentágono, señaló que Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Bahréin habían participado en los ataques y Catar había tenido un papel de apoyo.
- Mientras se desarrollaba la operación en Siria, un grupo yihadista en Argelia, vinculado al EI, amenazó con degollar a un francés que secuestraron si Francia no cesa sus ataques en Irak.
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Representantes de estos países prometieron ayer al mandatario que acompañarán a EE. UU. en el combate al Estado Islámico hasta el final. Obama se reunió con ellos y con el primer ministro de Irak, Haidar Al Abadi, por su participación en las sesiones de la Asamblea General de la ONU y salió del encuentro con la sensación de que la posición de todos ellos está unificada, según una fuente diplomática estadounidense.
Previamente había afirmado que la lucha contra los grupos yihadistas no va a ser algo que sea rápido, ni vaya a ser fácil. Llevará su tiempo y no se trata solo de un esfuerzo militar, pero permitirá demostrar el mensaje muy claro de la comunidad internacional contra el radicalismo islámico.
El secretario de Estado, John Kerry, manifestó que Turquía también se unirá a la coalición y estará muy comprometida en la primera línea de este esfuerzo. En total, dijo Kerry, más de cincuenta naciones se han unido a la lucha. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, de visita en Nueva York para las reuniones de la ONU, indicó que sopesaba la posibilidad de ampliar el apoyo a las operaciones de la OTAN contra el grupo para incluir la participación militar.
ASSAD APRUEBA ATAQUES
En una señal de la gravedad de la amenaza y las complejidades políticas del problema, el presidente sirio Bashar Assad aprobó indirectamente los ataques aéreos en su propio país, al declarar que apoyaba cualquier esfuerzo internacional contra el terrorismo.
Entre los funcionarios estadounidenses existe preocupación de que cualquier ataque contra los milicianos que combaten a Assad pueda ser visto como una ayuda inadvertida a un líder que Obama quiere ver derrocado.
ATACAN A JORASÁN
La primera de las cuatro oleadas, que fue realizada solo por Estados Unidos, se concentró en una oscura red de veteranos de al-Qaida conocida como el grupo Jorasán, asentado en el noroeste de Siria.
Hemos estado observando de cerca a este grupo desde hace algún tiempo y creemos que el grupo Jorasán se acercaba a la fase de ejecución de un ataque, ya fuera en Europa o nuestro territorio, declaró el teniente general William Mayville, director de operaciones del Estado Mayor Conjunto. El grupo es conocido por trabajar con la rama yemení de al-Qaida para reclutar combatientes extranjeros con pasaportes occidentales y explosivos con el propósito de atacar la aviación estadounidense.
El general del Ejército Martin Dempsey, el máximo jefe militar estadounidense, calificó la coalición como algo sin precedentes y manifestó que la alianza había preparado el terreno para una campaña internacional más amplia contra los extremistas.
BOMBARDEOS NO BASTARÍAN
En sus bastiones en Siria, los extremistas del EI se mudaron desde hace días a edificios de apartamentos antes que EE. UU. y sus aliados los atacaran, dicen activistas, una señal de las dificultades de tratar de destruir al grupo desde el aire. Muchos de los edificios golpeados por los bombardeos ya estaban vacíos, aseguró Rami Abdurramán, director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos.
Romper el control de los extremistas sobre las ciudades que han capturado en Irak y Siria será complicado porque el grupo puede mezclarse fácilmente con la población civil. Pocos días antes del bombardeo del martes, combatientes en Raqqa se mezclaron con los civiles, indicó Abu Ibrahim al-Raqqawi, quien dirige otro colectivo secreto de activistas. Los combatientes ya no salen tanto de día y se reúnen en lugares públicos como cafés de noche, refirió al-Raqqawi, citando a activistas que están en la ciudad.
Otro problema es que no hay fuerzas aliadas de infantería listas para tomar el control del territorio si los extremistas se retiran bajo presión de los bombardeos, como en Siria, donde los rebeldes opuestos al EI han sido expulsados casi completamente de las zonas que controla.
En el oriente de Siria, las únicas fuerzas que pudieran aprovechar los ataques aéreos son algunas unidades de las fuerzas del presidente Bashar Assad, que están en bases aisladas en las zonas de Deir el-Zour y Hassakeh, pero el gobierno de Barack Obama dice que sigue deseando el derrocamiento de Assad y no desea beneficiarlo militarmente.
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