El presidente ucraniano, Petro Poroshenko, se reunirá este jueves en Washington con su homólogo estadounidense, Barack Obama, en un nuevo gesto de acercamiento de la exrepública soviética a Occidente, tras la firma del Acuerdo de Asociación con la Unión Europea.
Tras su elección como presidente, hace cinco meses, Poroshenko ha multiplicado los gestos simbólicos y políticos para anclar Kiev en Europa y para intentar poner fin a un conflicto con los separatistas prorrusos en el este de Ucrania, donde han muerto más de 2.900 personas en cinco meses.
El jefe de Estado ucraniano viajó a Norteamérica después de la ratificación el martes por el Parlamento ucraniano del Acuerdo de Asociación con la UE. En Canadá, el primer ministro, Stephen Harper, mostró su apoyo para que Ucrania establezca lazos sólidos con la OTAN.
El presidente estadounidense, Barack Obama, recibirá a Poroshenko, quien busca obtener un "estatuto especial" de aliado no miembro de la Alianza Atlántica, una perspectiva vista con malos ojos por Moscú.
En Ucrania, la atención se centra ahora en los separatistas prorrusos de las regiones de Donetsk y Lugansk, quienes por el momento han rechazado las primeras ofertas de una mayor autonomía planteadas por Kiev. A principios de septiembre, ambos bandos acordaron en Minsk un alto el fuego, en el punto álgido de los enfrentamientos..
– Influencia rusa sobre los separatistas –
El protocolo de Minsk preveía también gestos de Kiev para garantizar una mayor autonomía a las regiones del este, elecciones locales y una amnistía para los "participantes" en el conflicto.
Las leyes adoptadas el martes por el Parlamento ucraniano, alabadas por la UE, Estados Unidos, la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y Moscú, iban en este sentido. Por el momento, los separatistas parecen haber ignorado la mano tendida de las autoridades ucranianas, pese a haber ratificado el acuerdo de Minsk.
Los parlamentarios acordaron un "estatuto especial" para las regiones separatistas de Donetsk y Lugansk, así como la celebración de elecciones el 7 de diciembre y una ley de amnistía con condiciones para los combatientes.
El líder prorruso de la autoproclamada "República Popular de Donetsk", Alexandre Zajarchenko, afirmó que los separatistas rechazaban la organización de elecciones por Kiev. "Tenemos nuestro propio consejo supremo y decidiremos qué elecciones organizar y en qué fecha", afirmó.
La reacción mitigada de los separatistas prorrusos cuestiona la influencia que tiene sobre estos Moscú, que siempre ha negado formar parte del conflicto. Desde el inicio de la crisis, los líderes separatistas identificados como rusos han sucedido a los líderes locales.
Tras varios días de violaciones del alto el fuego cerrado el 5 de septiembre, que han causado la muerte a una decena de civiles, la noche fue tranquila en Donetsk.