Un par de esqueletos de metal y madera es lo único que queda de los negocios que existían sobre la acera del Hospital Materno Infantil Fernando Vélez Paiz.Han pasado cinco meses de clausura por el deterioro de su infraestructura. Decenas de comerciantes desmantelaron sus tramos y se fueron del lugar. Los que se quedaron han reducido sus ventas drásticamente y esperan ser ubicados en el Hospital General de la zona occidental de Managua, cuya construcción no inicia.
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