La Selección de Serbia, liderada por un genial Milos Teodosic, clasificó para la final de la Copa del Mundo de Baloncesto, en la que se enfrentará a Estados Unidos, al dominar a Francia por 90-85, a pesar de un Nicolas Batum excepcional y autor de 35 puntos.
La Selección de Serbia salió más “enchufada”, con más ganas, con nervio y suyas fueron las primeras ventajas. La reacción francesa vino de la mano de Boris Diaw, autor, como contra España, de los primeros puntos de su equipo.
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Pero si hubo un protagonista en los primeros veinte minutos no fue otro que Milos Teodosic. El base serbio hizo y deshizo a su antojo, dirigió, anotó (18 puntos al descanso, 4 de 2 sin fallo y 3 de 4 triples), repartió asistencias (3) y, sobre todo, sobrevoló el Palacio de Deportes madrileño con su calidad infinita. Los balcánicos llevaron la delantera en el marcador y en el juego con su verticalidad, fuerza y movimiento del balón en ataque, hasta derrotar a los franceses.
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