William Aragón Rodríguez
El pasado 8 de septiembre fuerzas combinadas del Ejército y de la Policía abatieron a tiros a Julio César Gutiérrez García, alias “Triple H”, en un enfrentamiento que, según las autoridades, fue con “un grupo delincuencial”.
Desde esa fecha Celia Ruth y Feliciano Vargas Miranda, hermanos de “Triple H”, gestionan un ataúd en Ocotal, Nueva Segovia, para trasladar el cadáver de Gutiérrez hacia Totogalpa, en el departamento de Madriz, de donde era originario.
Ambos manifestaron que para exhumar el cadáver de “Triple H”, las autoridades policiales les están exigiendo un ataúd de madera y forrado con lámina de zinc liso que sea hermético.
Feliciano Vargas Miranda dijo ayer que desde el martes han ido varias veces a la delegación policial de Nueva Segovia para que se les permita exhumar el cadáver de su hermano, pero no han obtenido respuesta.
Tras la muerte de “Triple H” las autoridades policiales indicaron que este era delincuente y lideraba un grupo de cuatro elementos más.
Feliciano Vargas rechazó la versión policial de que Julio César Gutiérrez García, quien llevaba dos años enmontañado, era miembro de una banda dedicada al robo de ganado y asaltos en los caminos. “Ellos no son delincuentes, son rearmados, rearmados. Delincuente es aquel que le roba, que asalta buses”, afirmó.
Ayer mismo se conoció por una fuente familiar que también fue capturado, sin precisar fecha y lugar, otro del grupo de supuestos rearmados que había quedado herido de bala, el día del enfrentamiento en que murió “Triple H”.
Supuestamente es Roberto Castro Herrera, de 34 años, originario de la comunidad de Aguas Calientes, en el departamento de Jinotega.
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